23 AÑOS OCULTO EN CUEVA PROFUNDA DEL OCCIDENTE CUBANO.

Rolando Teruel1, 2  teruelrolando6@gmail.com 

Carlos A. Borrego1  cborrego2000@gmail.com

Hallado a casi 7km de la localidad tipo y única conocida para su especie. Este ricinuleido (arácnido) troglobio es endémico de Cuba occidental.

En el mundo existen seres vivos que por su pequeño tamaño, su hábitat o forma de vida, han pasado siempre inadvertidos para el ser humano.

Muy pocas personas saben de su existencia, incluso especialistas en biología de extensa experiencia solo los han visto en fotos de libros. Esto se debe además a los pocos ejemplares existentes y la dificultad para encontrarlos, lo cual hace que las posibilidades de conocerlos sean menores aun. Como seres vivos, juegan un papel importante en el ecosistema, formando parte de la cadena alimenticia del entorno, depredando a ciertos animales y sirviendo de alimento a otros.

De nuestra isla es conocida la gran diversidad biológica mayormente ubicada en áreas cársicas, las cuales ocupan aproximadamente el 65% de la superficie total país. El carso deviene refugio para numerosas especies escasas y raras.

Cuba representa el territorio insular con mayor riqueza taxonómica del orden Ricinulei Thorell, 1876; aunque hasta ahora se ha hallado solamente el género Pseudocellus Platnick, 1980, el cual cuenta en Cuba con un total de 12 especies descritas (Cooke, 1972; Dumitresco & Juvara-Bals, 1973; Armas, 1977, 2017; Teruel & Armas, 2008; Teruel, 2015, 2016, 2018).

Una de las tres especies conocidas de la región occidental del país es Pseudocellus permagnus Armas, 2017, llamativa por ser el ricinuleido de mayor talla y atenuación apendicular dentro de todo el género.

Según la descripción original (Armas, 2017), sólo se conoce a partir de cuatro especímenes capturados el 31 de marzo de 1996 en una galería profunda y oscura de la caverna El Altar, (punto rojo de la fig. 1) a una distancia aproximada de 1 km hasta su entrada más cercana. Está ubica en la parte alta de la Sierra del Rosario, municipio San Cristóbal, provincia de Artemisa y no se habían documentado otros hallazgos de este espectacular ricinuleido en los 23 años transcurridos desde su primera y única captura.

Durante la segunda quincena de diciembre de 2018, se realizó una expedición conjunta entre la Sociedad Espeleológica de Cuba (SEC) y la National Speleological Society de los Estados Unidos de América (NSS).

Como parte del trabajo de campo, el 20 de diciembre se exploró de manera preliminar la Cueva de Cando, situada en también en la Sierra del Rosario (municipio San Cristóbal, provincia de Artemisa). La entrada de esta cueva se abre sobre la margen oriental del Cañón del río Santa Cruz (punto amarillo de la fig. 1) a unos 314 m de altitud sobre el nivel del mar.

La vegetación del área es el bosque semideciduo mesófilo con diversos grados de antropización, sobre suelo cársico y la cavidad es una furnia o cueva vertical escalonada de 83,5 m de profundidad (desnivel vertical entre la entrada y el fondo, véase la fig. 2), por lo cual requiere el empleo de técnicas de cuerda para su descenso.

El ricinuleido estaba ubicado sobre la pared húmeda a 78,5m de profundidad. Fue fotografiado primero in situ (fig. 3a) y luego sobre la mano del espeleólogo Rodney Saker (fig. 3b), antes de ser de inmediato liberado en el sitio exacto de su hallazgo.

La revisión cuidadosa de las fotografías permitió identificar satisfactoriamente el ricinuleido como un macho adulto de Pseudocellus permagnus. Las fotos aquí presentadas (fig. 3), muestran claramente su colorido pardo rojizo muy oscuro y la presencia del órgano copulador en ambas patas III, dos atributos que demuestran su sexo masculino y madurez sexual.

La revisión cuidadosa de las fotografías permitió identificar satisfactoriamente el ricinuleido como un macho adulto de Pseudocellus permagnus. Las fotos aquí presentadas (fig. 3), muestran claramente su colorido pardo rojizo muy oscuro y la presencia del órgano copulador en ambas patas III, dos atributos que demuestran su sexo masculino y madurez sexual.

En cuanto a la identidad específica, la gran talla y atenuación apendicular que exhibe son propias de dicha especie, además de apreciarse con nitidez otro carácter que según Armas (2017) es diagnóstico de la misma: el órgano copulador posee el proceso basitarsal largo, fino, sinuoso y ubicado justo en el punto medio del eje longitudinal del segmento.

El presente hallazgo constituye el segundo documentado de Pseudocellus permagnus, 23 años después de su primera y única captura. La Cueva de Cando dista 6,7 km hacia el este-nordeste de la localidad tipo (fig. 1) y es independiente del sistema subterráneo donde está enclavada esta última, por lo cual representa además un nuevo registro de localidad para la especie. Además, abre la posibilidad de que existan otras poblaciones en alguna(s) de las numerosas cavernas que yacen bajo el suelo cársico de esta parte de la Sierra del Rosario, a la espera de ser descubiertas.

Agradecimientos a:

Yusnaviel García-Padrón (Museo de Historia Natural «Tranquilino Sandalio de Noda», Pinar del Río, Cuba) y Tomás M. Rodríguez-Cabrera (Sociedad Cubana de Zoología, La Habana, Cuba), por la valiosa información inicial sobre el orden Ricinulei. A Rodney Saker y Amir González (Sociedad Espeleológica de Cuba- SEC) y John Fioroni y Ender Usuloglu de la (National Speleological Society) por integrar el equipo de descenso a la furnia. A Vladimir Otero (SEC) por su contribución con la cartografía y estudio previo de la cueva. A Sheyla Yong (La Habana, Cuba) y dos árbitros anónimos, por la revisión del manuscrito original y sus valiosas sugerencias. La realización de este estudio fue financiada en parte por el proyecto del IES «Colecciones Zoológicas, su conservación y manejo III”.

Presentado en el Congreso Internacional 80 Aniv. de la Sociedad Espeleológica de Cuba, febrero de 2020. Publicado en Revista Ibérica de Aracnología, nº 34 (30/06/2019): 143–144. como:

“Nuevo registro de localidad para Pseudocellus permagnus Armas, 2017 (Ricinulei: Ricinoididae), troglobio endémico de Cuba occidental.”

Autores: Rolando Teruel1,2  y Carlos A. Borrego1

1 Grupo Espeleológico Guamuhaya, Sociedad Espeleológica de Cuba. Provincia Artemisa, Cuba Correo-e: cborrego2000@gmail.com 

2 Grupo de Sistemática y Ecología de Artrópodos Caribeños, Instituto de Ecología y Sistemática, La Habana, Cuba. Correo-e: teruelrolando6@gmail.com