ATRAVESANDO EL MOGOTE POR LA CAVERNA DEL CUMPLEAÑOS

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Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Lic. Pedro L. Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba y Miembro Honorario del GEDA

Lic. Lázaro Fiallo Comes

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Lic. Jorge Freddy Ramirez Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

En un acto audaz, y subiendo una peligrosa chimenea, se logra salir al otro extremo del mogote por la cueva Cumpleaños. Conozca las características de esta extraordinaria caverna y sus lagos colgantes de aguas cristalinas.

En el marco del primer Curso Básico de Espeleología, se organizó el segundo viaje a la Caverna del Cumpleaños, el 28 de noviembre de 1984.

El equipo estuvo integrado por Lázaro Fiallo Comes, Gilberto Almeida, Jorge Freddy Ramírez e Hilario Carmenate. En el diario de Jorge Freddy Ramírez Pérez, se hace una descripción pormenorizada de los trabajos realizados.

Miércoles 28 de noviembre de 1984

La mañana de hoy miércoles se presentó con mucha actividad por parte de nosotros, pues el viaje a El Cumpleaños nos tenía emocionados. Se realizaron con rapidez todos los preparativos. El equipaje se lo llevaría Fiallo en la moto de Jaula1. Gilberto y yo haríamos el recorrido a pie, de aproximadamente 5 km. La salida se efectuó por parte de los caminantes a las 9:15 am, y llegamos al valle de San Vicente sobre las 10:30 am. Ya reunidos los tres, tomamos el acuerdo antes de subir por el nuevo itinerario hacia la cueva, de tomar unos refrigerios en la Cueva de José Miguel (…).

De allí nos trasladamos hasta el pie del mogote de Guasasa, que guarda la cueva del Cumpleaños. Para nuestra sorpresa, ya Fiallo había colocado la escala convenientemente en el primer tramo de ascenso, que es el más peligroso. Las pesadas mochilas fueron subidas a través de una cuerda, la de Gilberto se deshizo en pedazos.

El ascenso fue un poco difícil, escalamos por una pendiente de más de 80o, y, en algún momento, completamente vertical. Una caída en aquellas condiciones hubiera sido fatal, pero por primera vez en la historia, tres espeleólogos, lográbamos subir por aquel lugar hasta la cueva del Cumpleaños.

Ya dentro de ella nos dirigimos al campamento base, situado al final de la galería e inmediato al abra que da acceso. Después de descansar un rato, comenzamos a cartografiar la hermosa caverna. El primer sector fue cartografiado, este comprendía desde el campamento base hasta la entrada principal.

Jueves 29 de noviembre de 1984

Me levanté y pasé a llamar a Gilberto y Fiallo. Este último empezó hacer el té, tan preciado por nosotros en momentos como este. Al rato, y, para alegría nuestra, apareció Hilario para incorporarse al grupo. Con él traía un potente farol chino, salimos a cartografiar el sector de la derecha, el cual consistía en un pequeño orificio que comunica con otra galería y por donde difícilmente cabe una persona. Esta nueva galería quedaría para mañana, pues pospusimos el regreso a la Escuela de Espeleología. Cuando llegamos al exterior ya era de noche.

Preparamos una modesta comida, hicimos un poco de té y nos acostamos. Por mi mente comenzaron a desfilar las imágenes de las formaciones que había visto en este último sector. Las más representativas fueron las del hongo de zinolita, las flores de yeso y las caprichosas helictitas con sus mil formas, todo un universo de figuras extrañas.

Viernes 30 de noviembre de 1984

Nos levantamos cuando entraban los primeros destellos de luz hasta el campamento. Gilberto se puso a calentar un poco de arroz y un poco de carne, mientras Fiallo e Hilario iban a buscar la escala que estaba frente a la cueva de José Miguel y sobre la pared del mogote, por el cual habíamos subido. […]

Después del desayuno salimos a explorar la galería que estaba después del orificio alto. Para poder pasar del otro lado, hubo que hacer algunas maniobras, poniendo una escala. Por el paso solamente cabe una persona delgada, y, a pesar de todo, hubo que golpear con un martillo para dejar “libre” el angosto pasadizo.

Todos pasamos al otro lado, la galería presentaba nuevas formaciones mucho más interesantes. Ya hace tres días que estamos en la cueva del Cumpleaños, a cada momento sentimos hondas emociones, pues sabemos que somos los primeros en allanar el piso cavernario […].

La cartografía continuó en la nueva galería. Al fin llegamos al otro extremo de la Sierra de Guasasa. La salida era un pequeño orificio, pero que no permitía la salida de un hombre. Fiallo, tratando de encontrar una salida, subió en oposición una larga chimenea de aproximadamente 15 m de altura. Al rato oímos los gritos de “hurra”, ¡lo logramos! Ya había salido a un pequeño balcón, todos embargados por la emoción subimos hasta allí. Al pie de nosotros yacía el Hoyo de Jaruco.

Habíamos atravesado la Sierra de Guasasa desde el Valle de San Vicente hasta el Hoyo de Jaruco. La longitud total de la cueva es de 2000 m, después de contemplar por un rato más el hoyo dispusimos el regreso hasta el campamento, y de allí hasta bajar la sierra y dirigirnos al campamento de las Dos Hermanas.

Tercera expedición. 1986

El segundo grupo que continuó con los estudios de la cueva fue en 1986 y estuvo integrado por un equipo multi-provincial, en él participaron los siguientes investigadores:

Mario Domínguez González (Grupo Caribe C. Habana)

José Alfonso Carabeo (Grupo Malagones Viñales)

Pedro L. Dorta Abreu (Grupo de actividades Sud-acuáticas P. del Río)

Jorge A. Revola Pérez (Grupo de actividades Sud-acuáticas P. del Río)

Fernando Fong Arévalo (Grupo Combate de Moralitos La Habana)

Odelto Urbay Becerra (Grupo Nueva Paz)

Jorge L. Álvarez Licourt (Grupo Combate de Moralitos La Habana)

Pedro Erico Díaz (Grupo Combate de Moralitos La Habana)

A continuación se presenta el informe científico de aquella expedición.

Descripción de la caverna

Espeleométricamente la Cueva del Cumpleaños está en el grupo de las cavernas, ya que, considerando las dos secciones como un todo, rebasa los mil metros de largo. Genéticamente pertenece a las cuevas de origen fluvial. Se abrió en la formación geológica Guasasa, Herrera (1961), son calizas masivas y estratificadas, las rocas son de color gris a negro algunas veces dolomitizadas.

Hay nódulos de pedernal en la parte inferior e intercalaciones de silicitas en la parte superior de la formación. Las calizas son variables en micro facies. En algunas secciones de la formación Guasasa aparece una brecha. Algunos autores la consideran de origen tectónico (Knipper y puig Rifá, 1967). Sin embargo se puede asegurar que su origen se debe a procesos puramente sedimentarios (ver Hatten 1957; Meyerffo, en Khudoley y Meyerhoff, 1971. de edad Orfordiano Superior al Cenomaniano o (¿?) Huroniano. Su espesor va desde los 300 m en la unidad tectónica Ancón a 800 m en la unidad Viñales2.

La primera sección presenta destacados rasgos cenitales, aunque en determinadas partes de la espelunca las aguas vadosas reaparecen en las épocas de lluvias, reactivando la cavidad y contribuyendo a los procesos de redisolución que son marcados y por supuesto al origen de nuevas formas litoquímicas. La segunda sección puede considerarse activa.

Estas secciones presentan niveles inferiores, que alcanzan decenas de metros de largo con planos abruptos, caídas verticales de hasta 10 metros. Algunos de estos niveles se haya hasta treinta metros por debajo del piso de la caverna. Existen niveles inferiores de desarrollo horizontal de corta distancia y que quedan interrumpidos por la presencia de coladas carbonatadas o de espeleothemas. Estos niveles inferiores abundan, sobre todo, en la primera sección de la caverna.

El largo de la segunda sección es de 550 m y su ancho promedio de 8 m. La altura del techo oscila entre los 4 m y 5 m. Las paredes y el techo de la caverna se hayan en un 70 % cubiertas de formaciones secundarias, integradas estas por estalactitas, helictitas, espaguetis, flores de yeso en zonas aisladas del techo y otras típicas de estos tipos de cuevas en estado senil. La primera sección presenta una longitud de 1500 m con características similares a la segunda, pero con salones mucho más anchos y más altos. Las formaciones parietales abundan en ambas secciones, destacándose dos paletas por su belleza y tamaño. Y como representantes de las formaciones pavimentarías, los investigadores han quedado maravillados ante un hongo de zinolita, ejemplo singular de la morfología reconstructiva en la segunda sección de la caverna. Además, la existencia de gours, tremagmitas y una colonia de los llamados pinitos, complementan el elemento pavimentario de la caverna.

Ubicación y descripción de la depresión inundada de la segunda sección del antro

Un gours gigante o lago de cueva, es una depresión inundada de agua que se halla en la segunda sección que parece ser uno de los puntos de mayor atracción de la caverna.

Contrariamente a la teoría o génesis de los gours, donde se expresa que éstos se forman donde el agua tiende a fluir en películas por una pendiente del piso cavernario, o en las rupturas de pendiente o zonas de rebosaderos entre dos planos. Esta depresión anegada presenta características especiales. Tiene una extensión de 6 m, un ancho de 3 m y una profundidad de 12 m. Sus paredes son de roca estructural. En el fondo hay sedimentos arcillosos y zinolita. Su forma es ovoide, con una pared intermedia o bloque transversal, de orientación SW – NW, la cual dista del fondo a un metro. En la parte inferior de la misma existen estalactitas puntiformes.

La temperatura del agua fue de 21o a las 12:00 del mediodía. El agua cristalina por su transparencia al punto que cuando se encuentra en estabilidad, uno puede imaginar que se encuentra vacía. Al practicar el buceo en ella se enturbia a consecuencias de los residuos del fondo, disminuyendo la visibilidad a 30 centímetros. No presenta fauna alguna en su interior. No presenta precipitaciones de carbonato de calcio en sus paredes.

La misma parece tener estrecha relación con una grieta que existe en el techo de la caverna, exactamente encima de la depresión, prolongándose la misma en dirección 20o norte. Su alineación es diagonalmente opuesta a los gours que la preceden.

Hipótesis sobre la génesis de la depresión inundada

Cuando la caverna se hallaba en su fase juvenil, las aguas fluviales erosionaron las paredes laterales de la grieta, depositaron, al mismo tiempo arcilla, las cuales fueron rellenando la fractura. Posteriormente, hubo un desagüe en la caverna (por levantamiento del macizo rocoso), quedando anegada la depresión. Los gours que rodean la depresión, por algunos lados, ya se estaban formando.

Ello explica el desarrollo avanzado de los mismos y otras formaciones, en relación con las pequeñas estalactitas que se encentran en la parte inferior de la pared, que divide la depresión, las cuales se originaron en una etapa posterior al desagüe lento de la depresión. Las aguas vadosas, tanto por infiltración como la de los gours, conteniendo carbonato de calcio, han sellado paulatinamente los poros y fisuras de la depresión.

Esto da lugar a que el caudal hídrico de los gours o aguas vadosas, vayan inundando la depresión, creando así, desde el punto de vista genético, un lago tectónico fluvio-vadoso. Por su dinámica puede dársele el nombre de lago hidrocorrosivo-hidroacumulativo y desde el punto de vista espeleológico, le hemos llamado Manto acuífero colgado.

  • Alberto Jaula Botet. Uno de los primeros profesores de la primera Escuela Nacional de Espeleología en la Base de Campismo de las Dos Hermanas.
  • Colectivo de autores. Contribución a la Geología de la Provincia de Pinar del Río. Editorial Científico Técnica. Ciudad de la Habana. 1987. p.15-16
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Semanario CUBA SUBTERRANEA