CÓMO DESALOJAR MURCIÉLAGOS CASEROS DE FORMA INOFENSIVA.

A los humanos se les crea una situación alarmante cuando algunos murciélagos colonizan el techo de su casa, o el almacén donde trabajan.

Dado los escasos conocimientos que tienen acerca de estos seres alados, muchos piensan en matarlos, y por supuesto, que este no es el actuar positivo.

Los murciélagos son los únicos mamíferos voladores que habitan el planeta tierra, tienen hábitos nocturnos y a pesar de los intensos estudios que se han realizado acerca de ellos, todavía quedan muchas incógnitas por descubrir.

En el mundo habitan más de 1400 especies, muy variadas en sus comportamientos, refugio, alimentación, forma y periodo de reproducción, tamaño y fisiología, entre otras.
La primera especie de murciélago que se conoce, por sus restos fósiles era insectívoro, de ahí que la mayoría en la actualidad devore cada noche más de la mitad de su peso en insectos dañinos para el hombre.
La mayor parte de los quirópteros cubanos se refugian en cuevas, pero algunas especies conocidas comúnmente como murciélagos caseros, prefieren vivir en grietas de techos y paredes, en cielos rasos, cubiertas de guano, madera o tejas de arcilla.

Quienes encabezan esta lista es el Molossus molossus, también conocido como murciélago casero, son animales relativamente pequeños y les gusta vivir en lugares bien resguardados, suelen crear paquetes de ejemplares muy unidos y colonizan en cantidades de cientos de miles un solo refugio.
Gilberto Silba Taboada, especialista reconocido en esta materia, descubrió dentro del cielo raso de una panadería en el municipio de Marianao, La Habana, Cuba, alrededor de 29 000 ejemplares de esta especie, mediante la técnica de conteo empleadas en este tipo de estudios.

Este destacado especialista, al ver las molestias que causaba la convivencia entre murciélagos y humanos y en aras de preservar dichas especies, elaboró un manual dedicado al desalojo inofensivo de murciélagos caseros, donde, apoyado en sus investigaciones de toda la vida y los conocimientos adquiridos, detalló paso a paso el procedimiento, llevándolo a cabo él mismo desde su sede laboral, el Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, a veces en compañía de voluntarios dispuestos a colaborar y aprender.

Este procedimiento consiste primero en visitar el sitio colonizado, ver las características, e identificar la especie, y uno de los primeros pasos que se debe llevar a cabo, incluso meses antes de poner en práctica el desalojo, es elaborar una caja refugio con las necesidades habitacionales de la especie y colocarla cerca del inmueble colonizado, para garantizarles un nuevo sitio habitacional.

¿Por qué es importante que los murciélagos no se retiren de las ciudades?

Porque una sola colonia puede ingerir en una sola noche kilogramos de mosquitos y otros insectos dañinos, y eso libera a los humanos de plagas que trasmiten enfermedades como el Dengue, el Zica, entre otras.

Luego de tener identificada la especie y colocar la caja refugio, se debe conocer su ciclo reproductivo; por ejemplo el murciélago casero solo se puede desalojar en diciembre, enero y febrero, el resto del año está activo copulando y criando. Las crías pequeñas se quedan dentro del refugio a cargo de una sola hembra cuando el resto de la colonia sale a forrajear, si se efectuara el desalojo en época de cría, estas morirían dentro del inmueble.

Cuando estén concluidos estos primeros pasos, se debe observar detenidamente por dónde salen al exterior cada noche para alimentarse; no todos utilizan el mismo agujero, pero siempre hay uno preferido por la mayoría para realizar el éxodo.

Los murciélagos en general gastan mucha energía durante el vuelo, porque sus alas no están completamente preparadas para volar y no logran planear como las aves, y tienen que aletear todo el tiempo. Contrario a lo que mucha gente piensa, ellos no pasan toda la noche fuera del refugio, en dependencia de la especie tienen ciclos de alimentación, al menos 2 en una noche.

Con todas estas medidas tomadas y luego de asegurarse que toda la colonia esté fuera del inmueble se procede a tapar los orificios de salida al exterior, para esto se emplean variados materiales.

En dependencia de las características del lugar puede ser ladrillos, cemento y arena, o maya de las que se utilizan para elaborar jaulas de aves, este último brinda la posibilidad al murciélago rezagado de poder salir y que ninguno, al regresar, pueda entrar.

Este trabajo necesita de varios días, primero se tapan los agujeros de menor éxodo y se deja para el final el de mayor salida de murciélagos, este se tapa luego de pasar varios minutos observando que el éxodo terminó y antes de que comiencen a regresar los primeros que salieron; en algunos especies solo hay 45 minutos entre el último en salir y el primero en regresar.

Cuando regresan y no pueden acceder al interior utilizan la caja refugio. Si sucede así, estará cumplido el objetivo, evitar la convivencia directa y mantener sus muy benéficos servicios ambientales de eliminación de plagas.

La otra especie más común de encontrar en edificaciones es el Artibeus jamaicencis, frutero grande, que puede vivir en cuevas, follaje de árboles o inmuebles con techos altos.

Esta especie es más difícil de desalojar, contrario al murciélago casero que se escurre dentro de las grietas y los techos, este se cuelga a simple vista, como ha sucedido en el Convento de San Francisco de Asís en la Habana Vieja, Cuba, donde hace muchos años se instaló una colonia en el entresuelo de la escalera y dadas las características de los espacios de acceso, hoy estos ejemplares se han convertido en una atracción más del museo.

El desalojo, como se ha explicado hasta ahora, consiste en eliminarle las condiciones favorables que les permiten a estos quirópteros sentirse cómodos en una edificación, mediante el conocimiento de la especie y las características del sitio, además de cortarles las fuentes de acceso. Por ejemplo, si habitan en el interior de un cielo raso, este se elimina y ellos mismos se retiran de allí, porque ya no se sienten protegidos, si se tapan sus vías de ingreso en el momento en que salgan a comer ya no podrán ingresar nuevamente a la edificación, pero si por el contrario se fumiga la colonia, son quemados o eliminados sin variar las condiciones favorables, luego de un tiempo se instalará nuevamente otra colonia en el mismo espacio y entonces no se habrá resuelto el problema de forma definitiva e inofensiva.