COSTAS CUBANAS

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Antonio Magaz

Antonio Magaz

Las playas y las costas de manglar no son el único atractivo de las costas cubanas. Centenares de kilómetros de costas de las numerosas islas que forman el archipiélago son acantiladas, altas y están formadas principalmente por rocas coralinas.

Los movimientos de las mareas y del oleaje erosionan (abrasionan) la base del acantilado al nivel del mar, formando un nicho, excavación o voladizo de marea profundo en zonas de grietas. Durante las tormentas, la marejada termina por derrumbar el techo volado de la cueva, formando una Caleta, que es el nombre nativo de estas formas costeras.

La Caleta de Puerto Escondido, posee en su interior una pequeña playa en forma de media luna, donde existen pintorescos bloques pétreos saliendo del mar. Este proceso natural forma entrantes y salientes (edentaciones) en la costa elevada que le da al litoral gran valor estético, donde alternan la costa alta acantilada, los estuarios en forma de cañón, las terrazas marinas, las cuevas y las playas. Cuba es un paraíso de costas.
Otras costas cubanas
El archipiélago posee también centenares de kilómetros de costas bajas constituidas por sedimentos arcillo-arenosos, de limos y turbas de considerable espesor que alcanzan solamente una altura de 3 metros y ocasionalmente hasta 5 metros.

Estas costas someras están ocupadas por la formación vegetal del manglar que cumple una doble función biológica: por una parte, con su sistema radicular tupido protege a la costa de la abrasión marina, promoviendo así su crecimiento hacia el mar, pues tanto los sedimentos procedentes de tierra como los del acarreo de las corrientes marinas quedan retenidos en él, por lo que promueve el crecimiento biógeno del litoral.

De acuerdo con algunas mediciones, el bosque de mangle deposita más de 70 toneladas de materia orgánica en un área de 1 km2 anualmente y la costa va creciendo gradualmente, le va robando terreno al mar de la plataforma insular.

Esta formación vegetal costera promueve la estabilidad, el equilibrio y el crecimiento de los ecosistemas biológicos. Un elevado volumen de la biomasa costera depende del manglar, desde moluscos, crustáceos, reptiles, mamíferos, peces hasta muchas especies de aves.

Las especies del bosque de mangle se distribuyen en forma de franjas: de la costa al interior se encuentran el mangle Rojo, el mangle Prieto, el Patabán y la Yana. Los sitios en los que se ha cortado este bosque, la costa ha retrocedido hasta dos centenares de metros. Los bosques de mangle son periféricos a la costa de todas las islas y cayos o pueden crecer hacia el interior como en los estuarios de ríos o ciénagas como las de la península de Zapata, la ciénaga de La Fe – Cortés, la ciénaga de Lanier, de Cunagua y de los deltas de los ríos Cauto, Agabama, Zaza y otros.

Proteger el medio ambiente costero del manglar es preservar a nuestra tierra, que es uno de los archipiélagos tropicales más bellos del hemisferio occidental.

La última fotografía muestra la cueva Grande de Caguanes en su salida al mar en Yaguajay, en el Cayo Caguanes con playas, mangles, sistemas de cuevas y un paisaje costero único en el Caribe.

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