CUBA: PASAJE A LA NATURALEZA. GUANAHACABIBES I

Durante años Guanahacabibes ha sido un sitio fascinante, la naturaleza y el hombre se dan la mano. Quizás, de los pocos espacios en Cuba, donde las horas las marca el sol, se vive sin apuro y con austeridad, semidesnudos y sin zapatos, cada piedra, paraje, tramo costero o cueva, tienen una historia.

Guanahacabibes, nombre aborigen que ha recibido diferentes denominaciones ortográficas: Guanacabibes, Guanacahibes, Guanahatabibes, apelativos compuestos, que se pueden traducir como: “Lugar donde viven las Iguanas”.

Para llegar hasta él, se avanza por la carretera Panamericana, extensión de la cinta asfáltica central que atraviesa Cuba, nombrada así -al igual que sus homólogas de Centroamérica-, por formar parte del proyecto que pretendía ser puente del arribo de turistas provenientes de Latinoamérica y Norteamérica, para aprovechar las bondades del clima, los paisajes y sus gentes; inversión millonaria, planes gubernamentales y mafiosos durante las décadas del 30 al 50 del pasado siglo XX, con el único fin de convertir La Habana en garito de juego y prostitución.

Pasan de golpe a la vista hermosos paisajes, vegas tabacaleras -principal renglón económico del sur pinareño; coronadas por espigadas casas de tabaco, destacan no sólo por su altura, sino también por sus formas constructivas y techumbres, algunas de guano -las más hermosas- otras, de cinc galvanizado, que refracta la luz cuando el sol de media mañana comienza a ser intenso.

La policromía de los espacios roturados por el paso lento de las yuntas de bueyes, en espera de la lluvia; listos para ser cultivados de: arroz, granos, verduras, viandas; sustento tradicional del campesino y sus familias, han hecho de esta región una zona próspera, donde cada día es más difícil apreciar el antiguo bohío sustituido por modernas construcciones de mamposterías.

Sobrepasado los pueblos, San Juan y Martínez y Sábalo, se penetra por la llanura donde comienza el istmo de Guanahacabibes, que se abre hacia el Mar Caribe, regado por el río Cuyaguatejes en su extremo este. Al norte se dibujan en el horizonte los trazos irregulares de la Cordillera de Guaniguanico, representada por las Alturas de Pizarras del Sur, sobre agrestes terrenos se desarrollan hermosos bosques de coníferas donde reina el pino macho (Pinus caribaea Morel) acompañado del pino hembra (Pinus tropicalis Moric); estas especies viven en asociación con helechos arborescentes, yagrumas y copeyes. Más al noroeste, una muralla de roca se levanta, sierra de Paso Real, detrás, la sierra de Guane, aislados relictos cársicos; comienzo o final de esta Cordillera.

Al pasar al moderno municipio Sandino (nació después del triunfo de La Revolución y ocupa terrenos antiguos de Guane), se deja atrás el pueblo de Isabel Rubio, jurisdicción ubicada en los 21º 58’ de latitud norte y los 84º 30’ de longitud oeste, la cual limita al norte, con el Golfo de Guanahacabibes y los límites territoriales de Mantua y Guane; al este, la ensenada de Cortés y el término municipal de Guane; al sur, el Mar Caribe, al oeste, el estrecho de Yucatán.

El istmo de Guanahacabibes casi tiene los límites del municipio de Sandino; con un área de 1711. 2 km2 y unos 40 314 pobladores, unos 23.5 por km2; de ellos, 22 510 viven en núcleos urbanizados, es decir, el 55.8%. Los poblados por encima de los 1000 habitantes son: Sandino ciudad cabecera, Manuel Lazo, Las Martinas y Cortés.

Existen dos vías fundamentales para penetrar a este territorio, la propia carretera descrita que permite llegar a los pueblos de Sandino, La Fe, hasta Manuel Lazo; y un ramal, desde Santa Teresa-Las Catalinas, pasa por Cortés, Las Martinas hasta Manuel Lazo, al unirse ambos en Manuel Lazo (El Cayuco o Remates de Guane), toman dirección oeste en una sola vía en dirección a La Bajada; pueblo de pescadores y trabajadores forestales, al oeste un ramal con dirección sur, permite acceder a María la Gorda y otro al oeste, finaliza en el Cabo de San Antonio.

Al abandonar la carretera Panamericana, se toma un ramal por dentro de grandes plantaciones citrícolas y frutales, que conduce a Laguna Grande, Accidente geográfico que debe su nombre a la existencia del conjunto hidráulico que represa las aguas del río Salado, construido aprovechando la antigua laguna Algodonal; sus aguas sirven para el riego de las plantaciones locales. Este embalse de agua dulce tiene un área de ocho kilómetros cuadrados y un volumen de 25,5 millones de metros cúbicos.

La laguna Algodonal es conocida desde la mitad del siglo XIX, donde existían algunas casas agrupadas en pequeños ranchos. Jacobo de la Pezuela expone: “Es bastante extensa y está situada en la hacienda y partido de Guane. Jurisdicción de Pinar del Río”.[1]

En sus márgenes se construyó, luego del triunfo de la Revolución una casa de visita bajo el nombre después de centro turístico Villa Laguna Grande, ubicado en la localidad de Bolívar, municipio Sandino. Antes de ser modificada, sus aguas se utilizaban para regar los cultivos de tomates y otros de las tierras en sus alrededores. Posterior al triunfo de la Revolución, fueron destinadas para el riego de los cítricos y como sitio para la recreación del pueblo.

La flora y la fauna de estos alrededores están compuesta por algunos tipos de aves, reptiles y peces, destacándose entre estos, el guano prieto, helechos variados, la caña brava, el cocodrilo, la trucha, sofí, biajacas, jicoteas… además se le han introducido carpas, clarias, muras y tilapias.

La belleza natural de la Laguna motivó se construyeran ocho cabañas como Casas de Visita del Comité Central, visitadas en varias ocasiones por Fidel Castro y otros dirigentes del país.

Luego pasó a ser conocida como “Villa Laguna Grande”, con categoría una estrella, dirigida por la cadena turística Islazul, dispone de 12 cabañas dobles, climatizadas, refrigerador, baño privado, radio, televisión vía satélite, vídeo central, agua caliente y fría, restaurante, salón de juego, bar y parqueo. A pesar de su aspecto sencillo, cabañas de mampostería y techo de guano (muy frescas); encantador lugar, con confort y donde reina la tranquilidad.

En la actualidad este centro está destinado al turismo nacional e internacional es una instalación de Campismo Popular, mantiene el número de cabañas ubicadas en un escenario exclusivo de la provincia de Pinar del Rio. Es un hospedaje económico de gran demanda por el visitante nacional y un sitio excelente para los amantes de la naturaleza.

Famoso entre los amantes de la pesca de la trucha, entorno singular ideal para pasar buen día de descanso activo, seguro de obtener al final hermoso trofeo con las capturas realizadas, para concluir, con el sol al poniente, paseo a caballo por la orilla del lago será el colofón de una inolvidable estancia.

Cae la tarde, algo atrae al visitante a este pequeño territorio de ensueño, pudiese ser la leyenda de amor contada al Dr. Antonio Núñez Jiménez, por Valerio Ceballos, viejo conocedor de Guanahacabibes; a la vista del atardecer relató que el pirata filipino, desembarcó por este sitio para atacar “Arroyos de Mantua” con el objetivo de raptar a una muchacha de la que estaba enamorado.

Lo que lamentablemente no cuenta era si ese amor era correspondido.

[1] Pezuela, Jacobo de la. “Diccionario geográfico de Cuba”. P: 12. 1863.