CUBA PASAJE A LA NATURALEZA. GUANAHACABIBES VI

Muy temprano se deja atrás al poblado de La Fe, y se transita por la carretera hacia Manuel Lazo, a unos seis kilómetros, debe torcerse por un camino vecinal con dirección norte, ello permite acceder al corazón del Istmo de Guanahacabibes.

Algunos autores han ubicado esta llanura entre los límites de las cuencas de los ríos Cuyaguateje y Guadiana, pero al analizarse el escenario, sobre el trabajo de campo, quienes así piensan, excluyen dos sistemas lacustres asociados con los existentes en el Istmo, con similares características físico-geográficas.

En tal sentido, debe enmarcarse la llanura norte de Guanahacabibes, como un extenso territorio, desde Sábalo por el noreste, en línea con la carretera Panamericana, hasta punta Pinalillo al noroeste; por el sur, está definida por la existencia de la ciénaga de los Negros, algunos autores la han denominado: Llanura La Fe-Cortés.

Se avanza sobre terrenos del Holoceno de origen fluvio-marino, con cotas entre los 10 y 12 m; pertenecientes a una escarpa abrasiva, cubierta por gruesas capas de sedimentos alóctono, procedentes posiblemente de la denudación compleja del extremo occidental de la Sierra de los Organos, que se depositaron sobre rocas carbonatadas del Mioceno, sobre un profundo proceso de uvalamiento y dolinización, que actúan sobre la formación de estructuras negativas en cuatro áreas geográficas definidas por el autor como:

La sección este-noreste se ha denominado como Cheve (Por la laguna de igual nombre que se desarrolla en este entorno). La porción centro-norte por iguales motivos anteriores tiene el nombre de Pesquero. La ubicada al centro-sur se clasifica como complejo de lagunas los Indios Grandes, y al final, el ya descrito sistema Laguna Grande, en la parte occidental.

Muchas de estas depresiones están hoy en día inundadas, alcanzan profundidades de hasta 5 m; constituyen pequeños núcleos organizadores de la red de drenaje local.

Otras de estas estructuras fueron rellenas alrededor del Plioceno, proceso que aún hoy continúa. Algunas fueron cuevas y cavernas formadas en la zona de saturación del paquete cársico.

El primer sistema está compuesto por una gran laguna que lleva el nombre del grupo y un conjunto de lagunas costeras que sobrepasan los cincuentas, de pequeñas dimensiones e irregulares formas, producto a ser receptivas de las aguas pluviales del área, ubicadas a lo largo de cuatros ejes, donde predominan las direcciones de la línea de la costa SW-NE. Al contrario de la laguna principal que sigue el curso del río Sábalo en su desembocadura, convirtiéndose en especie de un estuario.

El segundo grupo, es quizás, el más representativo del sistema de uvalamiento natural. Está compuesto por el mayor espejo de agua de la localidad, encabezado por la derivadora del Cuyaguateje, que inundó el lugar conocido como, El Hondón: gigantesca dolina de más de 14 km de diámetro y que en su interior presentaba varias lagunas como las Palometas. Otro representante de este complejo es, laguna del Pesquero, este encabeza un conjunto de grandes depresiones cársicas, en un eje prácticamente norte-sur, excepto ella misma, que presenta una dirección SW-NE y está acompañada por las lagunas de Santa Bárbara, Alcatraz Chico y Alcatraz Grande…

Existe otro eje al sureste de las mismas, conjunto de pequeñas dolinas y lagunas que se desarrollan en la misma dirección antes planteada, entre la porción sur del Hondón y la ciénaga de los Remates, con laguna Larga como centro del mismo.

El tercer conjunto de formas negativas alcanza un total aproximado de unas treinta y siete lagunas y accidentes cársicas, se destacan un total de cuatro ejes SSW- NNE, ejemplos típicos de los procesos del carso antes expresados se encuentran, las lagunas: Bufeo, Jovero, Indios Chicos e Indios Grandes. Incluso, es muy fácil la apreciación del uvalamiento (la unión de las lagunas o dolinas por los extremos lobulados dadas la erosión del agua) a que están sometidas hoy entre sí, estas últimas.

El último y cuarto agrupamiento de estas manifestaciones, fue abordado en el primer trabajo de esta serie y sólo debe referirse que está compuesta por la actual presa Laguna Grande, la mayor y antigua laguna Algodonal y un conjunto de unas 12 pequeñas lagunas costeras, ubicadas en la cota entre los 2 y los 12 m de altura sobre el nivel medio del mar, con dos ejes con la misma dirección antes planteada.

La ciénaga de los Negros o Los Remates, es como se dejó establecido el borde sur de esta llanura, es una estructura tectónica que se desarrolla a lo largo de un eje E-W, originada quizás en el Plioceno o principios del Cuaternario. Rellena en su porción norte por depósitos deltaicos y en su lado S por arrastres aluviales, deluviales. Según ha explicado Pedro Blanco y colaboradores en el trabajo, “Morfoestructuras locales de la Península de Guanahacabibes, Cuba. Reporte de Investigaciones del Instituto de Geografía. # 2 de 1985.

Este accidente cársico tiene un diámetro de 79.8 km, su longitud es de 18 km y su mayor ancho es de 3.8 km, hacia el centro su paso más estrecho es de 25 m entre Los Cayos al sur y, Los Serranos al norte.

Esta ciénaga coincide con una falla que divide la Península de Guanahacabibes de la provincia de Pinar del Río, lo que la convirtió en una trampa, a los sedimentos que están moviéndose hasta el día de hoy a través de su istmo que comenzaron en el período Plio-cuaternario provenientes de la Cordillera de Guaniguanico.

En 1863 Jacobo de la Pezuela exponía en su diccionario: “(…) Es un territorio por lo general estéril, estando en casi toda su extensión ocupado por pedregales de los llamados seborucales ó por pantanos plagados de lagunas. Estas se hallan principalmente en la parte del istmo de la península, y las más notables son: la Siguanea de López, Jovero, Herraduras, Búfalo, San Fernando, Alcatraz Grande, Alcatraz Chico, etc. (…)”.

Por estas áreas atravesó a caballo en 1945 Miguel A. Fleites, quién al referirse a la región explicó: “(…) pasando por Santa Barbara, hacienda que contiene grandes arenales de arena silícea de hasta el 99 % de pureza, blanca, amarilla y rojiza, y de finísimo grano; así como también encierra grandes pinares (Pinus caribbaea) que hoy están sometidos a intenso corte. Así cruzaríamos por entre las magníficas lagunas del Jovero y Los Indios, que son los últimos reservorios de agua dulce de importancia con que cuenta la región. (…)”

Ya desde ese entonces, esta zona es conocida por sus amplias riquezas de arena sílice y de maderas, por desgracia ese mismo conocimiento condenó a estos bosques originales de pinos a desaparecer, mientras se avanza por toda esta gran llanura, se observa el abandono total a que están sometidas muchas de las plantaciones de cítricos que fueron cultivadas en la búsqueda de lograr un desarrollo armonioso de la población local, pero hoy, predomina el marabú a la orilla de antiguas carreteras que ayer servían para transportar a jóvenes estudiantes que combinaban sus estudios con el trabajo, como parte de su desarrollo educacional.

El abandono lastimoso de esas antiguas escuelas, que fueron luz de esperanza para los cubanos de los años 70 y 80 del pasado siglo, hoy son despojos de concretos, y se convierten en mudos testigos de la explotación a los que han sido sometidos estos territorios, durante más de 400 años, ello provocó que sea esta la zona donde más se observan las consecuencias del proceso de desertificación de la llanura sur de Pinar del Río.

Sobre todas estas cuestiones se puede reflexionar, mientras el Jeep traslada al visitante por uno de los sistemas lacustres y de los humedales más importantes del país y la pregunta que revolotea puede ser: ¿Cómo es posible, que, teniéndose abundante agua, el mal uso de los bosques y de la tierra, hayan provocado la destrucción de su ecosistema natural?

Pero la esperanza renace, cuando se observan las acciones que hoy llevan a cabo el estado cubano, con vistas a revertir el mal realizado por nuestros abuelos y por nosotros mismos.

Ya se están sustituyendo las nocivas cortinas rompe vientos de casuarinas por vegetación autóctona de la región. Se crean corredores verdes para atenuar los efectos producidos por la ausencia de bosques. Existe un tratamiento adecuado a los cultivos para evitar se acreciente las perdidas de suelos por los procesos de dolinización que se han acelerado. Se han tomado las medidas en el uso y explotación de los recursos hídricos del subsuelo para frenar la salinización de los mismos.

Estas, entre otras medidas son necesarias para la conservación de la arena sílice y de los escasos, pero autóctonos recursos naturales que aún perduran, y así, poco a poco, ir saliendo del deterioro ambiental de esta región.

La tarde ha vuelto a sorprender al visitante y decide armar su casa de campaña en el poblado de Santa Bárbara, donde los vecinos le brindan hospitalidad. Este caserío aparece en un mapa de 1622, Perteneció en 1883 a la viuda de Martín Pedroso.

Para entonces existe la posibilidad, de que esta llanura estaba cubierta de verdes y esbeltos pinos, donde las lluvias eran abundantes, por lo que se cosechaba, en sus fértiles tierras, toda semilla que se depositara y el ganado tenía alimento suficiente para sobrevivir en sus sabanas naturales de arenas blancas.

Es cierto que la historia en aquel entonces, era muy diferente a la de hoy, más, cuanto alegraría, si la inteligencia, muy superior a la de aquella época, lograra resarcir los daños, ya se ven los resultados, nace la esperanza.