CUBA PASAJE A LA NATURALEZA. GUANAHACABIBES X

Sabanalamar

Muy cerca de Bailén, la mejor playa que posee Pinar del Río en su costa sur, excluyendo las cayerías y Guanahacabibes, existe un lugar interesante: Sabanalamar, refugio natural sobreviviente a los desenfrenos cometidos por el hombre a lo largo de la historia en la llanura sur vueltabajera. Lugar excepcional por el conjunto de ecosistemas que exhibe, donde viven las diminutas plantas insectívoras que algunos gustan denominar como carnívoras y que exhibe gran variedad de endémicos en flora y fauna, convirtiéndose el área por naturaleza en corredor biológico.

Declarada como Reserva de Recursos Florísticos Manejados el 18 de diciembre del 2001, por el Acuerdo # 4262-01 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de la República de Cuba, cuenta con 5 212 he., que posee en administración la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y Fauna.

Tres son los entornos que protege este valor patrimonial, Sabanalamar propiamente dicho, ubicado al sur del poblado de Sábalo, el territorio de Santa Teresa al sur del molino de arena sílice de la localidad y considerado una isla en tierra firme y el espacio que ocupa la reserva florística de San Ubaldo, kilómetros antes de llegar al poblado de Cortés, muy peculiar por su alta taza de endemismo por kilómetros cuadrados que rebasa en mucho la media de Cuba.

La flora del área está constituida por 321 especies pertenecientes a ochenta y siete familias botánicas. Del total, veinte son endémicas de Cuba, otro número igual son de Cuba Occidental y Central, treinta y seis son autóctonas de Cuba Occidental, cinco exclusivas de Pinar del Río y once tienen carácter de endémicos locales: Arestida fragilis, Cenchrus destichaphylus, Hydrocotyle pygmaca, Lachnacaulon ekmanii, Lechea cubensis, Plinia orthoclada, Sida brullanii, Walteria arenicola, Xyris bisser, Xyris ekmanii, Zamia pygmaea. Flora que vive en un territorio donde conviven siete formaciones vegetales compuestas por formación de costa arenosas, pinares, manglares, bosque siempre verde, comunidades acuáticas de agua dulce, bosque semideciduo y cultivos variados.

La hermosa casa de Sabanalamar de portal azul y blanco, con grandes sillones, o balances, da paso a un ambiente relajado, por doquier el hombre encuentra macetas colgadas o en el piso, universo de plantas ornamentales autóctonas, palmeras, cicas, helechos y arbustos de hermosas flores que aromatizan el entorno. A la hora de sentarse a la mesa se pueden degustar los secretos de la sazón de “La Negrita” campesina servicial que llena el alma con sus atenciones.

Sendero de Arenas Blancas

A tres kilómetros de la casa de Sabanalamar se encuentra uno de los mayores atractivos de la región el sendero de Arenas Blancas con un trayecto de 2.5 km., que se recorre en alrededor de tres horas, caracterizado por ser de fácil desplazamiento y está apto para cualquier edad. Su forma de herradura permite el retorno al punto de partida sin repetir el recorrido al regreso. Constituye un relicto de lo que fue la llanura suroccidental de Pinar del Río.

Es un recorrido bajo el bosque alto de pinos machos y hembras, en simbiosis con las palmas como la barrigona (Coccotrinax wrightii) y la biraguano o miraguano (Coccotrinax miraguama), que bordea lagunas donde crecen especies autóctonas de altos valores florísticos y faunísticos. Entre las casimbas inundadas se destaca La Máquina, que con las lluvias de mayo se llena de vegetación de nenúfares floridos amarillos y blancos de las especies Nymphaea ampla, Nymphaea Ododrata, espectáculo admirable. Desde aquí se desarrolla una llanura semi inundada que solo conocen los habitantes locales, diestros en traspasarla sin caer en sus zonas pantanosas. Estos lagunatos de agua dulce, reducen de manera significativa su caudal en la época de sequía, lo que las hace temporalmente, excelentes colectores del periodo lluvioso, en que permiten comunidades acuáticas con especies que pueden presentarse libremente flotantes o enraizadas.

Dentro de las especies libremente flotadoras se hallan los helechos acuáticos Salvinia auriculata, Salvinia natans y Azolla caroliniana que son de fácil transportación por la acción del viento y ocupan mayormente los lugares más protegidos del embate del aire. Otras especies hidrofitas, a veces con pecíolos emergidos, están representadas por Nelumbo lutea y Brasenia schreberi; algunas de estas especies presentan flores muy llamativas que le dan un colorido muy peculiar al paisaje. Otras viven totalmente sumergidas como Utricularia foliosa y Cabomba piauhiensis.

Un ecosistema muy particular son las “tembladeras” masas de suelo arenoso-turboso que flotan sobre la superficie del agua albergando numerosas especies de gramíneas y ciperáceas, además de representantes de otras familias de distribución restringida a estos hábitats. Las condiciones existentes en estos espacios son muy estables debido a que disponen de altos contenidos de humedad y son escasamente perturbados por el hombre o el ganado. Es por ello fácil encontrar aquí condiciones para el desarrollo de especies muy particulares como Mayaca fluviatilis, Eriocaulon pseudocompressum y otras.

En el recorrido terrestre uno de los mayores atractivos es la observación de gruesos encinos o roble blanco (Quercus oleoides Schlecht et Chapm sp sagraeana (Went.) Borhidi) que son considerados anteriores a la conquista y colonización de Cuba por España, es decir de más de 500 años de antigüedad. Sus frondosas ramas dan albergue al curujey (Tillandsia flexuosa) y las orquídeas de diversas especies. Entre las plantas carismáticas por su exclusividad y características se encuentran las Kalmia ericoidea, Aster grisebachii, Xiris ekmanii, el guizacillo (Cenchrus distichophyllos), Oxalis pinetorum, la lequia (Lechea cubensis) y otras.

Existen curiosidades en el mundo animal como el “león de las praderas,” pequeño coleóptero muy peculiar en su forma de alimentación, ya que crea conos invertidos en la arena escondiéndose en su fondo, a la espera de cualquier pequeño insecto que caiga en esta peculiar trampa de la que no puede salir pues la arena no se lo permite, momento que emplea este pequeño carnívoro para salir rápidamente a atrapar su presa.

Es todo un mundo de aves donde se han observado más de 89 especies,[1] destacándose la cartacuba (Todus multicolor), el tocororo (Priotelus temnurus), el bobito chico (Contopus caribaeus) y grande (Myiarchus sagrae), el pitirre abejero (Tyrannus dominicensis) el atractivo carpintero jabado (Melanerpes superciliaris) el sinsonte (Mimnus Polyglottos) y las atractivas colonias de palomas de diferentes especies entre otros muchos, que hacen las delicias de quien visita un lugar tan singular, en su propio entorno.

[1] Comunicación personal del Lic. Eliseo L. Peraza Ceballos. 2007.

En el recorrido terrestre uno de los mayores atractivos es la observación de gruesos encinos o roble blanco (Quercus oleoides Schlecht et Chapm sp sagraeana (Went.) Borhidi) que son considerados anteriores a la conquista y colonización de Cuba por España, es decir de más de 500 años de antigüedad. Sus frondosas ramas dan albergue al curujey (Tillandsia flexuosa) y las orquídeas de diversas especies. Entre las plantas carismáticas por su exclusividad y características se encuentran las Kalmia ericoidea, Aster grisebachii, Xiris ekmanii, el guizacillo (Cenchrus distichophyllos), Oxalis pinetorum, la lequia (Lechea cubensis) y otras.

Existen curiosidades en el mundo animal como el “león de las praderas,” pequeño coleóptero muy peculiar en su forma de alimentación, ya que crea conos invertidos en la arena escondiéndose en su fondo, a la espera de cualquier pequeño insecto que caiga en esta peculiar trampa de la que no puede salir pues la arena no se lo permite, momento que emplea este pequeño carnívoro para salir rápidamente a atrapar su presa.

Es todo un mundo de aves donde se han observado más de 89 especies,[1] destacándose la cartacuba (Todus multicolor), el tocororo (Priotelus temnurus), el bobito chico (Contopus caribaeus) y grande (Myiarchus sagrae), el pitirre abejero (Tyrannus dominicensis) el atractivo carpintero jabado (Melanerpes superciliaris) el sinsonte (Mimnus Polyglottos) y las atractivas colonias de palomas de diferentes especies entre otros muchos, que hacen las delicias de quien visita un lugar tan singular, en su propio entorno.

[1] Comunicación personal del Lic. Eliseo L. Peraza Ceballos. 2007.