CUEVA DEL CÍRCULO, PRIMER MONUMENTO DE LA NATURALEZA CERTIFICADO EN CUBA

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Eduardo Labrada Rodríguez

Eduardo Labrada Rodríguez

Según la historia, a mediados de 1853, un esclavo de la hacienda El Infierno, propiedad de Don Pedro Rodríguez Socarrás y situada en el flanco sur de la Sierra de Cubitas, en la provincia de Camagüey, descubrió casualmente un estrecho boquete escondido en la manigua por el que lanzó una antorcha tratando de hacer luz en el interior de la abertura. Quedó tan atemorizado por el inmenso salón que vio debajo, que corrió a comunicar la noticia a su amo.

Personado en el lugar, Don Pedro, que era un lugareño culto, hizo ampliar el boquete y en compañía de otro esclavo, bajó por una cuerda hasta el piso de la sala, iniciando un recorrido a medias. La cueva se extendía tanto, que tuvo el sentido común de no dejarse arrebatar por el entusiasmo y regresó sobre sus pasos para preparar una nueva y mejor exploración.

Días después, y tras construir una escalera que facilitara el descenso, reinició el estudio de la espelunca, jornada que le dejó admirado por la dimensión de la cavidad y la belleza que guardaban sus salas y galerías, que parecían en verdad interminables. Debido a la existencia de grandes y escalonados gours, que daban al primer salón aspecto de  anfiteatro con gradas frente a una inmensa pista, le denominó Cueva del Circo. Con los años el nombre se trastocó por Cueva del Círculo, nombre oficial con el que hoy se le conoce.  

La cueva comenzó a ser frecuentada por familias que en excursiones llegaban desde Santa María del Puerto del Príncipe y de otras haciendas e ingenios azucareros próximos, ganando el lugar en popularidad. Mientras, Don Pedro invertía casi todo su tiempo en el estudio de aquella caverna, catalogada entonces como una de las más extensas y hermosas del país.

Pocos años después, el propietario de la hacienda El Infierno y su esposa, tomaron una curiosa decisión, bautizar la espelunca y registrarla como Monumento de la Naturaleza. Esto ocurrió en la mañana del viernes 19 de agosto del 1870, fecha en la que convocaron a sus amistades y desde la ciudad trajeron un sacerdote para el acto, registrado formalmente en los documentos y escribiendo con pintura roja sobre una gran roca situada a la entrada del gran salón inicial el resumen del certificado de bautizo“Bendijo con toda solemnidad esta sublime obra del Creador, el Presbítero Capellán Julio Villanana, siendo padrinos el benemérito descubridor Pedro Antonio Rodríguez y Dolores Domínguez del Risco, a la presencia de una gran concurrencia”.

En sus inicios, a la caverna se le calcularon unos 1400 metros lineales y fue en efecto,  hasta la década del 1930, la mayor conocida en el país. De las muchas visitas a esta caverna, quedan numerosos testimonios en sus paredes, entre estos: “Diego Gómez y varios indios. Abril 22 – 1766. También vino José Francisco”. “Entraron y vieron todos los salones; R. Palamus, F. Bejarano, Silvia F. Molina. Miraben, Oscar Porro, en 1890, Dic. 8”

También se han encontrado en su interior evidencias de campamentos mambises que sin dudas encontraron en ella seguro refugio durante las guerras por la Independencia.

En diciembre de 1915, fue estudiada por el insigne naturalista Don Carlos de la Torre y Huerta, en una interesante expedición realizada a esa región de la Sierra de Cubitas. Otro trabajo científico publicó en 1930 la Universidad de La Habana. Se trató de la tesis de grado de Doctor en Ciencias Naturales redactado por el director y profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey José Ángel Agüero Ferrín, bajo el título de Estudio Geológico de las cuevas de la Sierra de Cubitas. Este trabajo fue posteriormente reproducido en los números 3 y 4 de la Revista Geográfica Cubana de 1942 en un folleto de 91 páginas. Del Círculo dice en la página 68 que: “Esta tiene más de 30 salones explorados, 25 son los más conocidos… se calcula su extensión en unos 1 400 metros, es, por tanto, la mayor de las conocidas en la isla”.

Desdichadamente, aquella histórica y curiosa acta reproducida con pintura roja fue destruida cuando en la década de 1980, se realizaron algunas obras de acondicionamiento en el lugar.

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