EL ARTIBEUS JAMAICENSIS, UN FRUTERO MUY COMÚN

Yamilé Luguera González
yluguera@gmail.com
Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Los quirópteros juegan papeles decisivos en el equilibrio de la naturaleza por sus múltiples servicios ecológicos, están entre los polinizadores y dispersores de semillas más eficientes y son los únicos mamíferos conocidos que pueden volar.
Los que se alimentan de frutas tienen un rol decisivo en la dispersión de las semillas de muchos árboles; las plantas recubren de colores los frutos y semillas en dependencia del dispersor que quieran atraer.
Las aves son las encargadas de esta tarea durante el día, para ello los frutos deben ser visibles, de colores vivos y contrastantes con el follaje, pero cuando los dispersores son murciélagos, los frutos exhiben colores poco contrastantes como son verde, morado, negro, blanco, etc, debido a que estos no los distinguen.
El mecanismo de atracción que utilizan las plantas para atraer murciélagos son los olores fuertes, así mismo exponen los frutos más allá del follaje para hacerlos más accesibles.
Aproximadamente 80 especies, de los quirópteros que habitan los trópicos de América, se alimentan de frutos, los consumen a diferentes alturas dentro  del bosque; algunas especies los buscan en los estratos más bajos o sotobosque y otros en el estrato más alto o dosel. Estos frutos son consumidos enteros, los tragan, digieren y luego defecan las semillas durante el vuelo.
En Cuba, además de los fruteros, los nectarívoros incluyen también en su dieta gran cantidad de estos frutos. La semilla y el material indigerible son masticados y escupidos.
El Artibeus jamaicensis o murciélago frutero grande como también se le conoce, recoge frutos de pequeño tamaño con una o pocas semillas y los trasladan a los llamados refugios de alimentación. Allí mastican la cáscara y la pulpa y extraen el jugo con ayuda de la lengua, aunque también pueden consumirlos directamente en el árbol.
Se conocen como parte de su dieta casi todos los frutos del trópico, el mango, la guayaba, el anón, la chirimoya, la guanábana, entre otros.
El traslado de las semillas por los murciélagos desde los árboles a diferentes distancias disminuye el daño sobre estas, que insectos y roedores pueden ocasionarles, además, cuando consumen la pulpa que rodea las semillas eliminan sustancias que inhiben la germinación y disminuyen las probabilidades de que sean atacadas por hongos.
El tiempo que estas semillas están en el tracto digestivo de los murciélagos, ayuda a alcanzar mayores distancias de dispersión y en muchos casos aumenta su porcentaje de germinación  y la rapidez en germinar.
Contribuyen así a generar un nuevo bosque y las plantas colonizan nuevos hábitats en áreas devastadas, abandonadas por la agricultura, y arrasadas por los huracanes. Es por esto que los murciélagos son considerados un elemento clave en los ecosistemas, debido a su rol en la generación natural de bosques.
Del  Artibeus jamaicensis  se han descrito una serie de sub especies que  habitan en toda Centroamérica, hasta el norte de Argentina y en casi todas las islas de las Antillas.   
El  Artibeus jamaicensis parvipes habita en toda Cuba hasta la Isla de La Juventud y al menos en 10 cayos del norte y es una de las especies más grandes del archipiélago, tiene entre 33 -54 gramos de masa corporal, 55-61 mm de antebrazo, de ojos grandes que sí pueden ver, puesto que los murciélagos no son ciegos, pero utilizan la eco localización para orientarse debido a sus hábitos nocturnos.
Su color es pardo oscuro pero varía, en ocasiones se han encontrado individuos de color blanco. En la nariz posee una protuberancia llamada hojuela nasal en forma lanceolada, de la cual aún se estudia su función y la presencia en unos murciélagos y en otros no.
Utilizan como refugio las cuevas, donde la colonia se asienta muy cerca de la entrada, además habita en techos de casas altas y otras estructuras elaboradas por el hombre, el follaje  y huecos en los árboles.
Las hembras solo tienen uno o dos partos al año, de una sola cría, que llevan consigo todo el tiempo durante los primeros meses para lactarlas.
Este murciélago es muy común encontrarlo en las ciudades, se alimenta de los frutos de los árboles sembrados en patios y jardines, toma el agua de los huecos de las calles y vuela entre los portales, dejando su marca en las paredes de las casas al escupir o defecar las partes de los frutos que no digiere.
Un ejemplo de una colonia muy fácil de observar, a cualquier hora del día, está localizada en el techo del entresuelo del Convento de San Francisco de Asís en el Centro Histórico de La Habana.
Este espacio muy visitado, hoy funciona como museo, galería y centro de conciertos  de música clásica, está todo enchapado con piedra caliza y ambientado con grandes lámparas que iluminan todos los espacios.
En la parte externa de la edificación anidan palomas de varias especies, que son parte del disfrute del público y la belleza de la plaza San Francisco de Asís y dentro, los murciélagos asombran y sorprenden a muchos, colgados del techo durante el día.