EL INESPERADO DESCUBRIMIENTO DE CUEVA GEDA

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Raudel Del Llano

Raudel Del Llano

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

A finales de los 90 comenzó una intensa etapa de exploraciones, desarrolladas por jóvenes, con más incógnitas que conocimientos espeleológicos. El interés y la perseverancia propiciaron el descubrimiento de un nuevo sistema subterráneo en sierra Guasasa. Cueva Geda, fue el más espectacular hallazgo.

Creación del GEDA

Corría el año 1998, cuando dos bisoños espeleólogos, Conrado Méndez y Sahily Miñoso deciden crear el Grupo de Espeleología y Deportes de Aventura (GEDA). No fue difícil encontrar una variedad nada despreciable de jóvenes aventureros que enseguida se fueron enrolando en aquella bella, pero riesgosa aventura de explorar cimas, abras y hoyos para encontrar cuevas, cavernas y hasta covachas.

Había que centrarse en una zona de la geografía pinareña y comenzar a enfilar las brújulas en ese objetivo.  A propuesta de Pedro Luis Hernández, avezado explorador, decidimos enfocar nuestros esfuerzos exploratorios hacia sierra Guasasa, en Viñales. Años atrás, en dicha sierra, ya se había localizado Cumpleaños, una caverna de 2 kilómetros de longitud total y otras cuevas de menor importancia.

La mayoría de estas habían sido reportadas por Hilario Carmenate, quien ya había zapateado algunos sectores de aquellas peligrosas montañas de cimas redondeadas y laderas verticales, llamadas mogotes. Cumpleaños la había descubierto el propio día de su nomástico.

Primeras exploraciones en Guasasa

Nuestra primera expedición al área solo contó con la participación de 5 integrantes. Nos dispusimos a subir el abra frente al centro turístico El Palenque y por donde suponíamos debía estar Cumpleaños, cueva que no encontramos ese día.

El tramo inicial de subida por esa zona es bastante vertical, así que teníamos que armarnos de toda la destreza con la que contábamos para iniciarnos en la subida de las laderas verticales de los mogotes. En un principio las cuevas se nos volvieron esquivas, pero ya al final del abra, bien arriba, comenzaron a aparecer algunas.

Luego de una bifurcación hacia el norte, en plena bajada, dimos sin muchos contratiempos con cueva La Huella. Con algunos indicios de estancia en ella, y dividida en dos secciones, enseguida nos percatamos que aquella cueva había sido descubierta y bautizada por Hilario. Después de una pequeña exploración decidimos hacer campamento allí mismo. Había agua y “confortable” piso donde dormir.

Ya ubicados en nuestra abrigada morada, nos dispusimos a seguir explorando la zona. Y fueron apareciendo otras cuevas, que por la altura, lógicamente eran muy antiguas. Lo que debió haber sido en el pasado un sistema complejo de espeluncas se había convertido en pequeñas cuevas aisladas con escaso desarrollo.

Las nuevas fueron nombradas, Yisel (en honor a la única fémina de la expedición), Los Caracoles, Ilusión, El Sofoco y Las Sachrycias. Esta última, presumiblemente ya descubierta por Hilario también.

Esta primera expedición y la segunda  fueron enfocadas a la exploración de aquella área y a la confección de los mapas de las cuevas que fuimos encontrando. Ya en la segunda contamos con más personal, así que pudimos hacer varios equipos de exploración y cartografía. Si el desconocimiento no nos llevó a sufrir ningún accidente fue porque  la madre naturaleza nos protegió de alguna manera. Teníamos escasos equipos, deficitarias luces y pocos conocimientos, pero con unas ganas crecientes de explorar, descubrir y conocer.

Se descubre cueva Geda

En la tercera expedición a al área, también numerosa, se realizó, lo que constituye hasta hoy, el mayor descubrimiento en sierra Guasasa.

Mientras todo el grupo avanzaba abra arriba, en dirección al campamento de La Huella, me desvié del camino y la curiosidad me hizo avanzar hacia el oeste, saliéndome del abra. Justo en un saliente de una roca, al asomarme, se presentó ante mí, la boca de una cueva  de notables dimensiones, a juzgar por su salón inicial, al cual penetré por unos escasos minutos.

Inmediatamente salí a alcanzar al grupo y a viva voz di la noticia. El grupo se detuvo y esperó. Conrado analizó la situación y organizó el grupo para que siguieran subiendo. Mientras, decide que Yorlenin Pando, Yasniel Reyes y quien escribe, hiciéramos una exploración preliminar al antro, para luego incorporarnos al campamento acordado.

Este inesperado descubrimiento se realiza el 22 de julio de 1998, y  por acuerdo unánime el grupo decidió nombrar a dicha espelunca, Geda.

Los tres exploradores penetramos en la cueva. Los primeros 200 metros se tornaron muy accidentados. A pesar de ser una cueva horizontal presentaba algunos obstáculos en esa primera zona. Tras varias subidas y bajadas, atravesamos una corta gatera que desembocaba en una zona de muchos gours (lagos de cueva) rebosados en agua limpia y clara.

A continuación el camino se hizo bastante llano, con las irregularidades propias de una cueva, hasta llegar a zonas de mucha humedad y fango. Nos percatamos por el piso inmaculado que aquella cueva jamás había sido pisada por el hombre, al no encontrar ninguna huella a nuestro paso.

A partir de la zona de los gours, comenzaron a aparecer infinidad de bellas y extrañas formaciones secundarias, nunca antes vistas por los exploradores. Mantos cristalinos, cortinas, helictitas de formas muy caprichosas, paletas de diferentes formas y colores, estalagmitas altas y bajas, columnas. Espeleotemas negros como la noche, o blancos como la nieve, transparentes como el cristal, anaranjados, rojos y toda una gama de expresivos colores.

Realmente el paso rápido y constante no nos permitió en primera instancia apreciar toda aquella belleza. Ni siquiera sabíamos si estábamos dentro de una cueva común o una muy especial. Teníamos pocas posibilidades de comparación. Para la mayoría de nosotros, aquella era una de nuestras primeras espeluncas.

Llegamos a donde se suponía terminaba la galería, justo donde una mole de formaciones secundarias nos impedían el paso. Decidimos dejar la exploración, calculada en poco más de 1 kilómetro de recorrido y regresamos al abra para continuar la subida hasta el campamento en cueva La Huella.

Reencuentro de Cumpleaños

Ese propio día 22, el grupo consigue encontrar el pequeño boquete vadoso que da entrada a Cumpleaños, cueva que también se explora, aunque parcialmente. Y por si fuera poco, se cartografían La Huella (182 m), Los Caracoles (50 m), Yisel (36 m), Ilusión (20 m), terminando con una poligonal entre estas cuevas y la recién estrenada Geda.

Al día siguiente acampamos en la antesala de la cueva recién descubierta, para que el resto del grupo la conociera. En el futuro, aquel amplio salón se convirtió en nuestra segunda casa. Infinidad de expediciones y nuevas sorpresas nos depararía aquella caverna. Sumadas las longitudes de todas sus galerías se llegarían a topografiar más de 5 kilómetros.

El descubrimiento de cueva Geda, daría paso a años de exploraciones y estudios por parte del Grupo de Espeleología y Deportes de Aventura (GEDA) en sierra Guasasa y a más de treinta nuevas cuevas descubiertas para la ciencia.

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