GUANAHACABIBES PARAÍSO TERRENAL

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Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Guanahacabibes es el último o el primer lugar de Cuba. El amanecer se tarda con respecto al país. Desde que despunta el alba comienza a transcurrir un largo y hermoso día.

Es el sitio escogido por la naturaleza para que el sol de despida de este archipiélago, en indescriptible puesta de sol. Paso inicial a la silenciosa y misteriosa vida nocturna. Cientos de especies de animales salen a cazar. Las flores nocturnas llenan el bosque de su aroma.

El agradable clima tropical-marino, invita a disfrutar de las pequeñas, aisladas y solitarias playas en forma de caletas. En las noches de verano recalan, a poner sus huevos, cuatro especies de gigantescas tortugas marinas.

La playa de El Faro es el punto más occidental de Cuba. Sobre una terraza emergida. Desde el 17 de mayo de 1849 se eleva hasta los treinta y un metros de altura, el Faro Roncali. Fue mandado a construir por el capitán general de la Isla, Federico Roncali.

La península de Guanahacabibes se divide en dos cabos, bien diferenciados: Corrientes en la porción oriental y San Antonio en el occidente. Desde 1987, se le otorgó la categoría de Reserva de Biosfera. Como área núcleo, posee el Parque Nacional de igual nombre, con dos Reservas Naturales, El Veral y Cabo Corrientes.

Durante años, se han escrito numerosos textos sobre este sitio fascinante. En ella naturaleza y seres humanos se dan la mano. Las horas del día se conocen más por el sol que por el reloj. Sus más genuinos habitantes viven sin apuro, con austeridad, semidesnudos, descalzos. Cada roca, paraje, tramo costero o cueva, tienen una historia.

Guanahacabibes, nombre aborigen. Artemisa lo largo de la historia ha sido pronunciado y cambiado su ortografía como: Guanajacabibes, Guanacabibes, Guanacahibes, Guanahatabibes, Guanacahive o Guanacavive.

Palabra compuesta de raíz arahuaca. Puede interpretarse como: lugar de las iguanas o sitio de las iguanas: Guana (Iguana), ha (sí), cabibes (sitio o lugar).

Los primeros habitantes aborígenes se encontraban en estadio primitivo de desarrollo. Beneficiados por territorios con abundantes bosques, cuevas y una envidiable fuente de alimentos terrestre y marina.

Ellos pertenecían a la cultura del mesolítico o preagroalfarero y dejaron sus huellas en más de 150 sitios arqueológicos en toda su geografía. Los cronistas españoles, como el Padre de Las Casas, los recogen con el nombre de Guanahatabeyes.

Ubicada en el municipio Sandino, posee un área total de 1715 km2, quinto lugar entre los mayores del país. El 69 % pertenece a la península de Guanahacabibes. Su población alcanza los 38 896 hab, para 23 personas/km2, de ellos 58 % viven en núcleos urbanizados.

Sus actuales moradores son trabajadores de la conservación y preservación de sus extensos bosques. Laboran como técnicos y especialistas desarrollo forestal, gestión ambiental y turística de la región.

Sus atractivos naturales son exclusivos. Las denominadas casimbas o cenotes como la del Valle de San Juan, Poza Redonda y Juan Claro, son lugares exenciónales para la aventura del buceo en cavernas.

Las localidades de María la Gorda y Playa las Tumbas, poseen algunos de los fondos marinos más hermosos de Cuba.  Con una conservada barrera coralina y cavernas marinas llenas de peces, gorgóneas, abanicos, caracoles, el coral negro.

Dos son los atracaderos para barcos internacionales, con acogedoras y tropicales instalaciones turísticas.

Las cavernas y sitios arqueológicos son lugares muy interesantes muchas aún por explorar. Visitar cueva Las Perlas, El Negro, La Barca, Perjuicio, La Sorda o La Mina, no solo es un encuentro con la naturaleza, sino también, con la historia.

Ese mundo subterráneo fue habitado por los aborígenes cubanos donde dejaron su arte rupestre y restos alimenticios, instrumentos y artefactos. Los piratas pululaban en sus mares y cubrieron sus fondos de naufragios.

Hoy muchos de ellos son fuertes atractivos para el buceo. Abundante legado de hermosas y a su vez, tenebrosas leyendas.

El tesoro de Mérida o el del pirata Perjuicio son de las historias que más llaman la atención de habitantes y turistas. La presencia del negro cimarrón, encontró seguro refugio en tal apartada localidad cubana.

Los barracones y poblados pobres de Gururú, Carabelita, Bolondrón, Santa Cruz… constituyeron poblados míseros de españoles emigrados, negros y criollos. Hombres fornidos que se establecieron en la región desde los comienzos de la historia.

En esos escenarios del norte, cubierto de manglares, construyeron zanjas, carriles, atracaderos de goletas. En esos lugares llegaron con la esperanza de encontrar el sustento de ellos y de sus familias a partir de la producción de carbón, cortando árboles de maderas preciosas y produciendo miel.

Poco a poco se fueron hundiendo en el lodo de los manglares y dejaron su salud y sueños. La llegada de una mujer a estos parajes era razón convincente, para sembrar la disputa hasta la muerte.

En su entorno se conservan una de las más diversa y abundante biodiversidades de la flora y la fauna terrestre y marina del Caribe insular; matizada por la existencia de endémicos, muchos de ellos exclusivos.

Al paso de los humanos salta el venado o el ganado vacuno montarás, que llegó proveniente de un naufragio desde el siglo XVI y hoy es especie exclusiva local. Corren al mediodía por los farallones costeros, la iguana y la jutía.

Con la llegada del invierno nubes de aves migratorias llenan sus bosques y entre los endémicos destacan, el zunzuncito, el ave más pequeña del mundo. El murciélago que sustenta también ese privilegio. El vistoso tocororo o el canto melodioso del ruiseñor.

El cocodrilo es el dueño de los pantanos y lagunas. Cayo los pájaros, se convirtió en el tiempo en la reserva natural de aves acuáticas más grande de la zona.

Todos los días Guanahacabibes cambia, nacen y emigran plantas y animales. El carso se va modelando y los sedimentos siguen su movimiento imperturbable por leyes naturales.

La vida continúa. Secretos aún no revelados y nuevos episodios abrirán el apetito voraz de conocimientos del hombre. Este es solo un paseo preliminar que ayudará a alimentar la codicia por la información y el deseo de penetrar en sus entrañas para hurgar en los misterios del Cabo. Porque Guanahacabibes es un paraíso terrenal.

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