HISTORIAS DE PANCHO MARTY Y EL CAFETAL EL CARMELO

A Francisco Marty, un inteligente Catalán, dedicado por entero a los negocios y muy en particular a la trata de esclavos, le fue muy bien en Cuba, realizando negocios en varias provincias, y dejando como herencia a nuestra historia, interesantes edificaciones con valores históricos importantes.

La historia de Cuba en general, cuenta con un sin número de personalidades, algunas muy conocidas y mencionadas casi a diario y otras poco nombradas. En particular cuando alguien se adentra un poco más allá de lo conocido, encuentra algunos personajes con un historial increíble.

Tal es el caso de don Francisco Marty y Torrens, nacido en Barcelona. Fue el antiguo dueño de el cafetal El Carmelo, hoy Finca Integral Pan de Azúcar, en Pinar del Río, un lugar enigmático, desbordado de historia y naturaleza exuberante en sus inmensos terrenos, coronados por grandes árboles de mamey colorado y Santo Domingo, mangos y guayabas bien carnosas, tamarindos, fruta bombas (papaya) y mamoncillos, entre otras.

Salpicado por un satinado río que atraviesa sus tierras brindando frescura, humedad, y un paisaje completo de lo que sería el edén pinareño.
Andábamos de expedición y decidimos acampar 2 días en este paraíso, donde no faltaron las leyendas contadas por los moradores actuales, una familia maravillosa que se encontraba toda reunida representando a varias generaciones, con motivo del cumpleaños (por aquellos días) 70 de Enrique Ramos (Juanito Piara).

La primera historia contada acerca del sitio, donde viven hace más de 20 años, fue acerca de varias muertes sufridas por integrantes de diferentes familias que han vivido en este cafetal en distintas épocas. De la familia de los Miranda, murió un hermano de los moradores y estos decidieron abandonar el lugar por la tristeza de la pérdida sufrida.

De la familia de Armando Deus, murió su hijo de 4 años, cuentan que de neumonía, justo después de comerse un mamey de santo domingo, árbol frutal abundante en el área. De la familia de Rogelia Lagos, murió Francisco Ramos Lagos, luego de ser picado por una araña en la cara, trabajando en una estación de investigación del petróleo. La madre se fue del cafetal poco después de este suceso, quedándose solamente Juanito con su familia.

Ruinas del cafetal El Carmelo

Hace ya algunos años de aquella expedición, pero ellos aún vivían allí, él y su esposa Caridad Rodríguez, solos, en ese paradisiaco lugar, pues sus tres hijos se casaron, creando cada uno su nueva familia, que, por fortuna, conocimos en este viaje a la historia del cafetal El Carmelo.

No faltaron como es natural en las zonas de campo, las historias acerca de majáes “de más de 4 metros de largo y una cuarta de diámetro, que con dos vueltas te enroscan y te matan”. Y de la famosa siguapa (especie de lechuza grande de color gris) que “te lanza piedras en la noche y te tumba el sombrero, para asustar a las personas y así defender sus crías”.

También contaron acerca del antiguo cementerio de esclavos, que aún se conserva muy cercano a la casa de vivienda. Este data del siglo XIX, con información documental del primer enterramiento esclavo en 1858. Sin embargo a pesar de su importancia histórico-arqueológica, se han realizado muy pocas excavaciones en él.

La última intervención realizada, fue en 1997 dirigida por especialistas del Museo Provincial de Historia de Pinar del Río. En el breve tiempo que pudieron dedicar a la excavación encontraron 3 cráneos, uno de ellos con dos molares enchapados en oro y con rasgos negroides.

Según cuenta Miguel Boligán, integrante de esta expedición y colaborador durante la excavación llevada a cabo en el cementerio, hay enterramientos que responden a diferentes épocas.

Ruinas de pared con arco de medio punto

Aún quedan en pie los muros del crematorio y una de las paredes con arco de medio punto y justo antes de los ciclones Gustav y Ike se conservaba completa la entrada. Pero estas fuertes tormentas derribaron sobre ella un árbol de jagüey y otro de mamey santo domingo. Los restos de los muros se encuentraban dispersos por toda el área, conservándose los ladrillos en buenas condiciones. Y en ese tiempo se podían avistar unos esgrafiados de barcos antiguos, localizados en las paredes exteriores del tanque de agua.

Esgrafiados de barcos antiguos

Pancho Marty adquirió este cafetal en 1855, viendo que la zona del occidente de Cuba le ofrecía grandes garantías para mantener su negocio clandestino de esclavos. Lo compra a los herederos de Carlos Pascual, paisano suyo y rico comerciante habanero y lo utiliza para su comercio de esclavos.

En estos tranquilos parajes continúa su proyecto de reproducción y venta de niños esclavos, luego de enseñarles un oficio y así encarecer el costo de los infantes. Este hacendado rico, nunca dejó de atender además del cafetal, sus prósperos negocios de pesca y el Mercado de Tacón en La Habana, que construyera en 1835, apoyado por el general Tacón y el notorio negrero Manuel Pastor.

Tacón, junto a Marty, Zulueta, Gómez y Manuel Pastor, realizaron los más escandalosos negocios de esclavos en la Isla de Cuba. Un ejemplo de la riqueza acumulada por este grupo de oligarcas negreros es la construcción de la obra de un teatro más céntrico y adecuado en La Habana. El inteligente catalán Marty, con peones y brazos del presidio, y con materiales que le suministraba el gobierno, comenzó la obra en 6 176 varas cuadradas que compró a censo a la real hacienda en los años 1836 y 1839.
El edificio fue construido bajo la dirección de don Antonio Mayo, maestro de albañilería, y de don Miguel Nins y Pons, maestro de carpintería, y su costo total ascendió a doscientos mil pesos fuertes. Fue terminado en 1838, siendo el mayor de su época en América Latina (hoy en el mismo lugar se encuentra el Gran Teatro de la Habana Alicia Alonso, antiguamente teatro García Lorca). Se inaugura el teatro Tacón con seis grandes bailes de máscaras el domingo 28 de febrero de 1838, estrenándose pocos días después el drama en cinco actos “Don Juan de Austria”.
Ya en 1859, Marty posee varios muelles en la loma de La Cabaña, a lo que se le suman las casas, edificios, viveros para la venta de pescado, el cafetal, y una gran flotilla de barcos. Llega el año 1864, y el cubano Serafín Sánchez diría de Marty: “era un calculista consumado y tenía vista de lince”.

En 1865, Vueltabajo vuelve a ser testigo de los negocios de los traficantes de negros, esta vez por la zona conocida por el Estero del Gato, mientras tanto Marty continúa con su tráfico de pescado y menores de edad desde el cafetal El Carmelo en Pan de Azúcar.

Pero esta historia de negocios turbios y trata ilegal de esclavos, llega a su fin y no precisamente de color rosa, ya que fueron sacados a luz pública los actos ilegales de tan distinguida personalidad, cayendo por el suelo la imagen benefactora con que falsamente se proyectó durante muchos años ante la sociedad habanera.

Indudablemente Marty no resistió verse envuelto en un escándalo de esta índole, donde se aclaraba su verdadera imagen de traficante de esclavos. Se vio involucrado en un proceso judicial que provocó su muerte, en La Habana el 29 de mayo de 1866, habiendo dejado una gran fortuna hecha en nuestro país.

Una vez más, una expedición de tipo espeleológica, no solo brinda el conocimiento de un nuevo sitio histórico o una nueva espelunca, sino también el interés por la búsqueda de información documental acerca de un personaje interesante de la historia cubana, que echó raíces en Cuba y aún hoy se encuentran testigos materiales de su presencia.
Bibliografía:
“El Teatro de Tacón”, 3 agosto de 1947, Tomado de internet el 5 de agosto del 2011.
Valdés Suárez, Manuel V.: «PANCHO MARTY, TRAFICANTE DE ESCLAVOS EN VUELTABAJO», 26 de mayo 2005, Periódico El Explorador. No. 13.