LA BUENA SUERTE DE LOS MURCIÉLAGOS EN SANTIAGO DE CUBA

La Reserva Ecológica Siboney Juticí (RESJ), en Santiago de Cuba, tiene entre sus prioridades de conservación a las poblaciones de murciélagos que habitan en las cuevas ubicadas dentro de su territorio. De hecho, la reserva ha sido reconocida desde hace varios años como Área de Importancia para la Conservación  de los Murciélagos por la Red Latinoamericana para la Conservación de Murciélagos (RELCOM).

Desde hace más de veinte años se realizan estudios y otras actividades dirigidos a garantizar la conservación de los murciélagos, no solo en la RESJ, sino en los territorios aledaños de la localidad de Siboney y en el resto de las áreas de la Reserva de la Biosfera Baconao. Estudios sobre la dieta de murciélagos polinivoros, monitoreos de la actividad nocturna, estudio de las rutas y posibles áreas de alimentación, han sido realizados en la reserva por investigadores del Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (BIOECO).

Las actividades de investigación han sido lideradas en los últimos años por la MSc Margarita Sánchez Losada, quien además desarrolla numerosas acciones educativas de conjunto con los especialistas de la reserva. En esas actividades han participado comunitarios de Siboney, estudiantes de las escuelas, profesores, entre otros, lo que favorece la adecuada percepción sobre el rol ecológico de esas especies en nuestros ecosistemas y sobre la necesidad de su protección.

Rechazados por su aspecto y sus hábitos nocturnos, suelen molestar cuando ocupan recintos en los que los humanos desarrollan sus actividades, pero gracias a los vínculos y acciones con las instituciones educativas, al menos en Siboney, estos “problemas” han tenido y tienen una solución favorable para murciélagos y humanos. No en balde, cuando se realizó el Inventario Biológico Rápido (IBR) de conjunto con investigadores del Field Museum de Chicago, se consideró nuestro sistema educativo como una de los elementos prioritarios para la efectividad de las acciones de conservación.

En la actualidad,  cuando a las causas de rechazo a los murciélagos se suma su presunto vínculo (científicamente dudoso) con el SARS-COV-2, la dirección del área de salud en Siboney, que mantiene estrechos vínculos con BIOECO, ha emitido indicaciones precisas a su personal, a fin de evitar posibles interpretaciones u orientaciones erróneas.

Gracias a la actividad de BIOECO, de las instituciones de la comunidad y de numerosos actores locales involucrados en su conservación, las poblaciones de murciélagos de Siboney, en Santiago de Cuba, gozan de “buena salud” y “buena suerte”, alejados y protegidos del rechazo, las fobias y las malas intenciones que puedan provenir tanto del espacio físico como del espacio virtual.