LA CAVERNA DEL CUMPLEAÑOS

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Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Autores:

Lic. Pedro L. Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba y Miembro Honorario del GEDA

Lic. Lázaro Fiallo Comes

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Lic. Jorge Freddy Ramirez Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Los estudios que se realizaron en aquel entonces, indicaban que la Sierra de Guasasa, debía tener niveles inferiores y superiores, mucho más, cuando se correlacionaba con su vecino el Sistema Cavernario Río Palmarito-Río Pan de Azúcar-Valle Ancón. Desde un principio siempre se ha considerado, que son sistemas interrelacionados entre sí, según su origen y desarrollo para los niveles más fósiles.

A partir del momento en que el investigador Hilario Carmenate Rodríguez, reportó el descubrimiento de la Caverna del Cumpleaños, trabajaron en ella varios grupos en diferentes momentos.

En un estudio que se presentó para solicitar que se declara la cavidad, con la categoría de Monumento Local1, a la comisión provincial de Pinar del Río, se realizó una observación que años después tuvo una connotación trascendental.

“El estudio de una cueva trae consigo un arduo camino a recorrer para lograr resultados satisfactorios en la investigación. Solo el entusiasmo por la nuevas sorpresas que nos puedan estar guardadas en ella, nos da ánimo, para el optimismo en la investigación de una de las más bellas cavernas del occidente cubano.”

La costumbre y suerte de que los espeleólogos dejan plasmadas sus vivencias en diarios, permite hoy disfrutar de aquellas primeras exploraciones, que no sólo son la narración de lo acontecido, sino también las observaciones científicas que enriquecen el conocimiento del mundo de las tinieblas. Los autores de este artículo ofrecen con beneplácito los testimonios de las primeras andanzas por la Caverna del Cumpleaños, con el deseo de que enriquezcan los valiosísimos descubrimientos realizados por los jóvenes del grupo GEDA.

Una vez más, queda demostrado que las nuevas generaciones, continúan llevando la luz a las entrañas de la tierra, para que no se apague el fuego que un día descubrieron sus primitivos habitantes. Este es un sencillo homenaje a los espeleólogos del pasado, de hoy y del mañana que por supuesto, superarán a estos aguerridos cuerpos.

Primera Expedición organizada

4-5 de noviembre de 1984

En noviembre de 1984 se realiza en la Base de Campismo de Dos Hermanas en el municipio de Viñales, el primer Curso Básico de Espeleología, que con la provincia de Pinar del Río inauguró la creación de la Formaciones Especiales Espeleológicas del país. Entre los días 4 y 5 de noviembre de 1984, los espeleólogos Lázaro Fiallo Comes y Jorge Freddy Ramírez Pérez, junto al descubridor Hilario Carmenate Rodríguez, entre otros, organizan la primera expedición a la Caverna del Cumpleaños.

Hacía ya algún tiempo, Hilario, junto a otro espeleólogo, Martín Martín, habían encontrado una gruta que parecía una cueva en el mogote de Guasasa. Ese primer contacto con la cavidad, no pasó de una simple inspección en el umbral y de servirles de campamento por una noche, por coincidencia el mismo día del onomástico de Hilario, lo que le motivó a bautizarla con el nombre del Cumpleaños.

El equipo de exploración quedó conformado por:

Jorge Freddy Ramírez. Pérez (Grupo Martel y Cimarrones)

Hilario Carmenate Rodríguez (Grupo Guaniguanico)

Lázaro Fiallo Comes (Grupo Martel y Cimarrones)

Enrique Almentero (Kike Mandarria) (Grupo Guaniguanico)

Gilberto Almeida (Grupo Cimarrones)

Orestes (Grupo Guaniguanico)

En el diario de Jorge Freddy Ramírez. Pérez se lee:

Domingo 4 de noviembre de 1984.

Avanzando a pie por el Valle de Viñales, llegaron hasta el restaurante de la Cueva del Indio, donde luego de ingerir algunos refrigerios continuaron, ya de noche, para la subida a la Sierra de Guasasa. Este ascenso se realizó, por el farallón este, situado frente a la cueva del Cable, por el cual se alcanza con relativa facilidad un abra o cañón fósil que permite el acceso al antro.

El descenso fue terrible, pues no se veía nada; Fiallo llevaba una cuerda fina trenzada, que sólo se utilizaba para pasar algunos bultos o para cuerda guía; pero en esos momentos era lo único que tenían a mano y de un jagüey gigante la ataron, descendiendo por ella hasta el fondo del cañón. La osadía de aquella acción era mayor que la precaución. Continuaron hasta la entrada de la cueva y se dispusieron a explorarla.

La entrada de la cueva desde el abra es lo suficientemente alta como para poder entrar de pie (2 m promedio), pero muy rápidamente el techo desciende hasta unos 30 cm. dejando un paso estrecho por encima de una formación dentada. En ese lugar existe una corriente de aire que denota otra salida. Pasada esta estreches, la cueva se levanta a puntales hasta los 5 m.

El suelo es bastante plano, el piso irregular por espacios con bolsones de guano de murciélago. Los salones amplios les recuerdan a la cueva del Salón de La Gran Caverna de Santo Tomás. Desde este salón descienden unas grietas verticales pegadas a la pared donde descubrieron esqueletos de Megalognus rodens bien conservados. (Los acopiaron y lo empaquetaron en bolsas de Nylon, para su ulterior estudio).

Ya casi llegando a la salida el salón se divide en dos ramales y uno sale a otro pequeño cañón frente a la cueva de José Miguel, donde hoy se encuentra el restaurante El Palenque. En aquellos momentos era una discoteca. Por el otro ramal se estrecha y gracias a un fuerte olor de una orquídea, encontró Fiallo una pequeña salida de mejor acceso a dicho cañón. Al terminar todos retornaron y decidieron dormir en la entrada de la cueva donde Hilario había dormido el día anterior.

Lunes 5 de noviembre de 1984

Al levantar el día luego de un ligero desayuno, volvieron atravesar el mogote y salieron nuevamente a la pared que queda al frente de la cueva de José Miguel con el fin de bajar por allí pero les resultó inaccesible. Volviendo sobre sus pasos, Kike y Orestes regresaron al campamento de las Dos Hermanas y el resto decidieron continuar la exploración. Fiallo dice que esta cueva no puede terminar en el abra así como así, y continúan buscando, pues frente a la cueva no existe otra entrada que continúe hacia el norte.

Más hacia el oeste, se encuentran con una grieta que conecta con un pozo, pero frente a él, una galería continúa entre desplomes en forma laminar, de no muy fácil acceso. Finalmente se conecta con una galería llena de gours, los cuales tienen agua desbordante, lo cual les causó risa, porque a muy pocos metros de este lugar habían pasado mucha sed durante la noche.

Comenzaron a cruzar las represas que tenían como un metro de profundidad y se le veía el fondo muy claramente. Esta galería estaba plagada de múltiples helictitas, que cubren parte del techo, dando la impresión de estar en presencia de muchas lámparas coloniales. Esta galería no prosperó mucho y decidieron el regreso, el cuál fue bastante rápido.

  • Pedro L. Hernández Pérez. Mario Domínguez Gonzáles et al. Propuesta de Monumento Local de la Caverna del Cumpleaños. (Trabajo presentado a la comisión provincial de Medio Ambiente) Pinar del Río, 1986.
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