LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Y LA CONSTRUCCIÓN DE ESPACIOS MÍNIMOS DE PODER EN LA COMUNIDAD A PARTIR DE LA UTILIZACIÓN DE AUDIOVISUALES.

Los valores son aquellas normas y costumbre del gusto y deseo propios de una comunidad.

Siempre hay diferentes posibilidades o alternativas frente a las intervenciones que una sociedad propone con relación al medio ambiente. La escuela puede ser uno de los mejores espacios para aprender a clarificar el sistema de valores que se oculta detrás de una intervención ambiental. De ahí que, en el caso de la escuela, la educación ambiental no deba ser un dispositivo de transmisión de unos valores predeterminados, no debe ser esa su función primordial; el objetivo de la educación ambiental, con relación al tema de los valores, a nuestro juicio, es permitir a la comunidad educativa, avanzar en la construcción de conductas, criterios y comportamientos hacia la sostenibilidad de una determinada sociedad, sin perder de vista el planeta en su conjunto.

La educación en valores desde una perspectiva ambiental se enfoca centralmente en el tema de la sostenibilidad, puesto que, como sabemos, la sostenibilidad busca no comprometer la capacidad medioambiental de las futuras generaciones, además que propende por valorar bajo otras condiciones, por ejemplo, el de la desaparición de una especie, o bien el valorar ciertos hábitats, que en términos económicos pueden ser muy bajos, pero de gran beneficio ambiental.

Hay que tener presente la sostenibilidad de la sociedad, pero también la del planeta, puesto que cualquier decisión ambiental puede desencadenar consecuencias insospechadas en otros lugares.

«En el marco de la Educación Ambiental, la educación de los valores debe permitir a la persona revelarse a sí misma los elementos de su propio sistema de valores y poder justificar mejor su apego a ciertos valores, que ya son más fáciles de expresar.

Como consecuencia de este proceso se va dibujando un sistema de valores/actitudes/comportamientos, del que cada cual es responsable, en función de múltiples factores sociales y culturales… Sin embargo, tampoco se renuncia en este caso a un conjunto de valores universales o principios éticos, tales como la tolerancia, y la responsabilidad.

Decimos también que se trata de una actividad de construcción de valores, no de imposición de valores. «En la medida en que la moral no sea una imposición heterónoma, una deducción lógica realizada desde posiciones teóricas establecidas, un hallazgo más o menos azaroso o una deducción casi del todo espontánea, podemos decir que solo nos cabe una alternativa: entenderla como una tarea de construcción o reconstrucción personal y colectiva de formas morales valiosas.

Nuestro trabajo constituye una propuesta del uso de documentales de temáticas medioambientales para la construcción del sistema de valores en la sociedad que tributen a la apreciación estética del paisaje y a la defensa de la conservación de los mismos en función del desarrollo sostenible del planeta.