LA GRAN CAVERNA DE SANTO TOMAS, VIÑALES, PINAR DEL RÍO, CUBA

Por: Ángel Graña González
Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

La exploración y estudio de la Gran Caverna de Santo Tomás constituye una parte importante de la historia de la Sociedad Espeleológica de Cuba. El año 1954, catorce años después de su fundación, marcó el inicio de las investigaciones subterráneas a la sierra de Quemado por la Sociedad Espeleológica de Cuba, dirigida por Antonio Núñez Jiménez.
Nadie podía prever que sus espeluncas serían admiradas después como las más importantes de Cuba, no sólo por su magnitud de 46,2 km, sino por los tesoros científicos que encierran, por sus fósiles pleistocénicos y las bellezas indescriptibles que las adornan, nombradas por Núñez, Gran Caverna de Santo Tomás, porque a lo largo de sus exploraciones pudo comprobar que la intrincada red de galerías subterráneas había sido originada por antiguos ríos, en la actualidad representados por el arroyo de Santo Tomás y sus afluentes, tributarios al río La Caoba, que a su vez confluye al Cuyaguateje.
Las cuevas abiertas en la sierra de Quemado, eran sólo conocidas hasta entonces por los campesinos de la región en algunas de sus bocas y galerías iniciales. Desde el siglo pasado, los habitantes del valle de Quemado visitaban la cueva del Salón, así denominada porque en sus primeros compartimientos celebraban ocasionalmente sus romerías y bailes. De otras de aquellas espeluncas los campesinos extraían guano de murciélago para fertilizar sus campos tabacaleros y utilizar aguas de sus pocetas cuando sobrevenían sequías extraordinarias y el arroyo de Santo Tomás prácticamente agotaba su caudal.
Igualmente ciertas cuevas de la serranía mogótica de Quemado fueron conocidas por los indios precolombinos, que dejaron en ella manifestaciones de su arte rupestre. También las utilizaron como viviendas los negros cimarrones, fugados de las antiguas haciendas vueltabajeras.
Esta Gran Caverna de Santo Tomás, la princesa de las espeluncas cubanas, por su importancia concentra en sí una historia que va desde los indios primitivos, hasta la Revolución Socialista.
La exploración y estudio de la Gran Caverna de Santo Tomás se ha realizado en cuatro etapas: la primera se inició en el citado año 1954 hasta el triunfo revolucionario en enero de 1959; la segunda, desde ese año hasta la fundación de la Escuela Nacional de Espeleología en 1984; la tercera etapa se desarrolló hasta 1993 en que comenzamos la cuarta y actual etapa.
Se ha estudiado también la sierra de Quemado como Sistema Subterráneo, de acuerdo con el concepto aprobado en el Simposium XXX Aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba que dice: “Cuando se trate de las cavidades abiertas a veces sin comunicación subterránea en una región cársica que posee unidad geológica y geomorfológica”. Por lo que se han estudiado un número todavía pequeño de cavidades en la sierra de Quemado que no se encuentran directamente conectadas a la Gran Caverna de Santo Tomás, a lo cual el Dr. Antonio Núñez Jiménez ha nombrado Sistema Subterráneo de Quemado.
La sierra de Quemado es uno de los bloques orográficos en que se divide la gran sierra de los Órganos, sector occidental de la cordillera de Guaniguanico, en el occidente de Cuba. Esta serranía es un notable ejemplo de carso mogótico, cónico o cupular. Limita por el norte con la sierra de Celadas, perteneciente a la sierra de Viñales-Pan de Azúcar, mientras que hacia el sur está limitada por el valle de Isabel María; por el oeste lo hace con el valle de Quemado y por el este con el valle de Santo Tomás y las Alturas de Pizarras del Sur.
El macizo cársico de la sierra de Quemado, orientado de nornoreste-sursuroeste, se extiende a lo largo de 8,5 km con un ancho máximo de 2,5 km. Su altitud mayor, alcanzada en el mogote de los Alvarez, es de 457 m. Vista desde el aire, esta serranía se presenta en general como un murallón de superficie muy irregular, formado por mogotes y dolinas u hoyos cársicos, alineados a lo largo de su eje longitudinal. A lo largo de la serranía se observan alturas mogóticas cupulares muy prominentes como Los Cerritos, una de las cuales posee 405 m de altitud, siendo el punto culminante del brazo orográfico oriental de la sierra.
De acuerdo con la clasificación popular de los campesinos de la región la morfología de la sierra de Quemado y sus valles colindantes está constituida por conos cársicos y otras elevaciones calizas que reciben el nombre de mogotes; a las dolinas o formas negativas del paisaje cársico les llaman hoyos, mientras que a los valles más amplios, originados entre los mogotes y las elevaciones más suaves, reciben ese nombre: valles. Las elevaciones de pizarras son sabiamente llamadas lomas por los campesinos; los recodos de los valles, abiertos dentro de la serranía mogótica, son denominados ensenadas; finalmente tenemos las costaneras, depresiones abiertas de forma estrecha entre los mogotes y las lomas.
A los factores expuestos debemos agregar la estructura y composición geológicas de la sierra de Quemado. Este macizo se compone de rocas calizas de diferentes tipos y edades de las formaciones Guasasa, jurásico superior oxfordiano-tithoniano; también se encuentra el miembro Infierno del jurásico superior, tithoniano-cretácico y superior turoniano y Jagua, jurásico superior, según el Mapa Geológico de Cuba, a escala 1: 250 000 de 1985.
La particularidad más destacada de la sierra de Quemado la constituyen sus redes de cuevas, las más extraordinarias de Cuba, no sólo por sus magnitudes espeleométricas, sino también por sus bellezas naturales, su interés paleontológico, arqueológico y otros muchos factores.
La principal manifestación espeleológica de esta serranía es la Gran Caverna de Santo Tomás, de 46 250 m explorados y cartografiados por la Sociedad Espeleológica de Cuba; se abre diagonalmente a la sierra de Quemado y sus galerías han sido originadas por los arroyos que fluyen desde las formaciones impermeables de las Alturas de Pizarras de la formación San Cayetano (jurásico inferior), hasta penetrar en las calizas agrietadas y estratificadas de la serranía. Las pequeñas cuencas formadas por los arroyos de Santo Tomás, Peñate, El Bolo, La Tierra y Los Cerritos fluyen hacia la serranía formando una compleja red activa de galerías subterráneas que aprovechan los patrones de calcificación y se organizan en el interior de este macizo, para luego verter sus aguas hacia el valle de Quemado, principalmente por el resolladero del Arroyo de Santo Tomás, aunque la zona de manantiales y surgencias asociada a la Gran Caverna se extiende a lo largo de la ladera occidental por una distancia de 2,8 km al sur del citado resolladero, lo cual es sumamente beneficioso para el riego de los cultivos y la supervivencia de los campesinos del valle de Quemado.
La Gran Caverna de Santo Tomás posee siete niveles superpuestos, ubicados entre las altitudes de 113 m en el resolladero del Santo Tomás y la cueva Inalcanzada, a una altitud de 202 m, para un desnivel total de 89 m. Otras cuevas se abren también en el macizo cársico de la sierra de Quemado, las cuales hasta el presente no se encuentran conectadas a la Gran Caverna.
Hemos dado el nombre de Sistema Subterráneo de Quemado al conjunto total de las grutas, cuevas, cavernas y ríos subterráneos que perforan las calizas de esta serranía y que poseen unidad geológica, geomorfológica e hidrológica.
Alrededor de la sierra de Quemado se abren valles cársicos intramontanos muy hermosos; en sus superficies se alzan pintorescos mogotes solitarios, lo que los asemeja al tipo geomorfológico correspondiente al Valle de Viñales; son los valles de Quemado, Isabel María y Santo Tomás.