LOS MURCIÉLAGOS: RADARES VIVIENTES

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Manuel Romero

Manuel Romero

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba
El hombre siempre ha tenido curiosidad por estos mamíferos voladores conocidos como murciélagos. Ellos pertenecen al orden Chiroptera. Viven fundamentalmente en lugares oscuros, frescos y tranquilos. Cazan y comen durante el vuelo por las noches.

La mayoría viven en cuevas donde la temperatura es estable. Al salir de estas cavidades nunca chocan entre ellos ni con los obstáculos naturales. Esto les es posible gracias a cualidades inherentes a su increíble constitución morfológica.

En el año 1793 Lazzaro Spallanzani tuvo la curiosidad de replicar los experimentos con estos animales, que anteriormente había sugerido Luis Juarine. Cubrió con tapones los oídos de varios murciélagos que mantenía en cautiverio, luego los liberó y observó que durante el vuelo colisionaban con los obstáculos.

Más de cien años después, otros investigadores concluyeron que los murciélagos usan sonidos no audibles por los humanos, para detectar objetos y presas durante el vuelo, lo que también les permite evitar colisiones.

Muchos más ensayos y pruebas posteriores permitieron que en 1960 Donald Griffin acuñara el término eco localización o ecolocación, confirmando que mediante la emisión de sonidos ultrasónicos y la recepción de sus ecos los murciélagos pueden capturar insectos al vuelo.

Estos increíbles animales  no solo dependen de la eco localización, también usan su visión, olfato y la memoria espacial para orientarse en el aire.

Se ha descubierto que los murciélagos, al dejar la cueva, trazan derroteros en disímiles direcciones. Sin embargo, siempre vuelven a la cueva volando en línea recta hacia ella desde los diversos lugares donde ha estado. Se desconoce de qué manera se orientan para efectuar este regreso.

La eco localización les permite comunicarse entre ellos. También pueden discriminar las llamadas de otros que están usando el mismo espacio aéreo. Incluso pueden “espiar” los sonidos de ecolocación de otros para quitarles su alimento.

El murciélago produce un sonido con su laringe y los modifica con las extrañas formas de su nariz y la boca. Cuando los ecos retornan, alcanzan sus tímpanos que cambian el sonido en vibraciones hacia los huesecillos de su oído interno, informando al cerebro sobre los ecos recibidos. Increíblemente este es el mismo principio básico de los radares. Haciendo uso del eco generado por sus ultra sonidos, pueden percibir y obtener información vital de su entorno y en especial de sus presas.

En el eco, codifican información de la distancia a que está su presa, gracias al retraso entre la señal emitida y la recepción del eco. También pueden calcular la velocidad de su objetivo, tamaño, textura y ubicación

Otra característica asombrosa de estos quirópteros, es que su oído no puede percibir ningún otro sonido más que el propio. O sea, solo escucha aquellos que están dentro de la gama de frecuencias que produce su especie.

Los pulsos ultrasónicos emitidos por ellos tienen una gran intensidad. Llegando a medir mas de 100 dB (decibeles). Si pudiéramos escucharlos seria extremadamente molesto a los humanos, pues a nosotros los sonidos superiores a 80 dB nos crean molestia auditiva. Ellos poseen un músculo especial en el oído medio para evitar que el sonido maltrate los huesecillos de sus oídos.

Por lo general las frecuencias ultrasónicas generadas por las narices o bocas de los murciélagos están entre 14 000 y 100 000 Hercios (14 a 100 kHz) dependiendo de la especie en cuestión. Como comparación les comento que el oído humano solo es capaz de percibir entre los 20 Hz y 20 kHz, muy por debajo de las frecuencias generadas por los murciélagos.

Gracias al estudio de las diferentes frecuencias emitidas por las distintas especies de quirópteros, ha sido posible identificarlos con receptores ultrasónicos desarrollados para ese fin.

Se conoce que, al menos, diez parámetros acústicos definen diferentes aspectos de sus llamadas. Esto ha posibilitado obtener y representar espectrogramas que han permitido, mediante su análisis, la identificación de las diferentes especies.

La ciencia ha desarrollado detectores ultrasónicos, que son dispositivos electrónicos que facilitan detectar la presencia y especie de los murciélagos con cierta exactitud, a partir del registro de las señales ultrasónicas que estos emiten.

Existen numerosos tipos de detectores de ultrasonidos en el mercado. Cada uno tiene sus ventajas y limitaciones. Algunas de las características que poseen estos equipos son:

  • Tipo de micrófono
  • Rango de detección
  • Patrón de direccionalidad
  • Ancho de banda del espectro ultrasónico
  • Capacidad de memoria de almacenamiento para las grabaciones

Los detectores ultrasónicos para murciélagos están limitados a unos 30 metros de efectividad de alcance, debido a la absorción del sonido por el aire.

Las grabaciones de los sonidos emitidos por los murciélagos, se analizan con un software específico como Batsound o Sonobat. Estos programas son los que permiten identificar las especies de estos maravillosos mamíferos voladores.

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