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PEDRO GARCÍA VALDÉS. EL MAESTRO. EL POETA.

Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

El Maestro

El pasado 4 de diciembre se conmemoraron 65 años del fallecimiento del profesor e historiador Pedro García Valdés. Su muerte aconteció en la ciudad de Pinar del Río. Había nacido 140 años atrás, el 2 de octubre de 1880, en Las Cañas, Artemisa, antigua provincia de Pinar del Río. Era hijo de Antonio García y Julia Valdés.

Los primeros estudios los rindió en la escuela municipal de Artemisa. Adolescente aún, se vio obligado a dedicar parte de su tiempo al comercio. En sus años juveniles aprendió a rezagar tabaco en rama, mientras trabajaba en las escogidas de la aromática hoja de Artemisa, Alquízar y Güira de Melena.

El 25 de febrero de 1901, con 21 años, se presentó en Guanajay a los exámenes para ejercer como maestro, requisito que exigía el gobierno interventor norteamericano. En dicha prueba obtuvo el certificado de maestro de Primer Grado. Mayor titulación posible a alcanzar en dicho examen.

Un día después comenzó su carrera docente ejerciendo el magisterio como maestro suplente en el distrito escolar de Artemisa. Fue nombrado efectivo por la Junta de Educación de su pueblo natal, el 13 de agosto de 1901, para ejercer la profesión en un aula en el barrio urbano de la Villa Roja.

En su larga carrera de docente obtuvo los siguientes nombramientos: Maestro de Tercer Grado, Maestro de Instrucción Primaria, Director de Escuela, Doctor en Pedagogía. Fue miembro de los tribunales de calificación para maestros en Guanajay y Pinar del Río.

Durante cinco años fue inspector escolar del Distrito de Viñales y nueve años superintendente provincial de escuelas de Pinar del Río. Redactó, para la Junta de Educación y las escuelas de la provincia pinareña, nueve circulares para el mejoramiento y mejor organización de la enseñanza.

El 16 de enero de 1918 se inaugura la Escuela Normal para Maestros Primarios de Pinar del Río. Fue nombrado su primer director. Desde su alta investidura introdujo grandes reformas en la enseñanza de la Historia y la Geografía local.

Inculcó en los alumnos la necesidad de conocer los hechos y accidentes de la naturaleza en el trabajo de campo. Organizaba con periodicidad salidas al campo con sus alumnos.

El 7 de diciembre de 1907, el alcalde y miembros del Ayuntamiento participaron en una peregrinación al escenario del combate de Las Taironas. Este hecho histórico de la guerra de 1895, había tenido lugar el 17 de enero de 1896.

Junto a esas personalidades marcharon los alumnos de la Escuela Normal para Maestros con su profesor Pedro García Valdés al frente. En la noche fue seleccionado para pronunciar las palabras de clausura de la velada artística que en honor del combate y de Antonio Maceo se realizó en el teatro Milanés.

En 1922, el periódico La Fraternidad # 53, año 46, con fecha 9 de diciembre, reseña un artículo en primera plana, con la firma del periodista, Andrés A. Labiada, referido a la nueva peregrinación patriótica realizada ese 7 de diciembre a Las Taironas.

De nuevo fue encabezada por el profesor Pedro García Valdés, acción en homenaje a la caída del “Titán de Bronce”. La marcha fue hasta el monumento conmemorativo del combate Las Taironas. En su tarja reza: “Al Inmortal General Antonio Maceo y Héroes”.


Pedro García Valdés escribe, el 31 de diciembre de 1928, su alegato, “Dichosos los pueblos que se ocupan de los niños” por entonces, era maestro de instrucción primaria, y denuncia el despropósito gubernamental que no invierte en la protección de la niñez.

El Poeta

Junto al Poeta Nacional matancero, Agustín Acosta, el profesor pinareño le canta con lira desbordante a la naturaleza originaria cubana. En especial, en 1936 publicó por primera vez su libro, El Valle de Viñales.

Obra poética en prosa, que hasta 1953, tuvo dieciocho ediciones. Varias de ellas sufragadas por el propio autor, sin fines de lucro alguno.

De este lugar dijo Pedro García Valdés en 1936 en su obra: El Valle de Viñales. 16ta edición, Talleres Heraldo Pinareño, Pinar del Río, 1953:

[…] En el valle se desdoblan policromos cuadros, ofreciendo revelaciones que sólo comprenden los espíritus sensibles, capaces de traducir en lengua vernácula, las alegrías y las tristezas, los anhelos y las ansias que inspiran sus bellos y suntuosos panoramas.

Cuando se atraviesan los pinares que a un lado y a otro de la carretera se encuentran y de pronto se tropieza con el valle, el viajero ante aquella magnificencia queda extasiado con la esplendidez del accidente geográfico que aparece en el corazón de la ingente Cordillera de los Órganos de Guaniguanico, mimado por aquella región donde la naturaleza se ha excedido en su espléndida obra, como si hubiera pretendido sorprender con la variedad del color y el aspecto de los diversos matices, que con fecundidad asombrosa presenta aquella porción de tierra cubana tan llena de encantos. Allí se advierten atrevidos anfiteatros ricos en bellezas naturales, donde las nubes-cúmulos semejan bambalinas suspendidas del infinito.

[…] Allí se destacan los mogotes, semejando centinelas que cuidan de la majestad del valle, provocando en el observador la idea de que manos ciclópeas tomaron aquellos enormes pedruscos y con miradas artísticas los colocaron en el sitio más conveniente para rendir el culto que merece y exige la estética. Sus sierras, de airosos picachos, son los altos muros que circundan aquel accidente geográfico, que tiene por fondo la verdura de las sierras y por dosel el azul de nuestro cielo […]

La revista El Espectador Habanero fue el primero en publicar, en 1936, el poema del profesor vueltabajero: El Valle de Viñales. Dedicado a su nieta, Celima Bernal García. Tanto impacto causó entre sus lectores, que, con el agotamiento de dicha tirada, el periódico El Mundo, al siguiente año, decidió, en una edición dominical, dedicarle más de una plana a dicha obra.

Por primera vez se publica en Vueltabajo en un folleto del cual se hizo una tirada de 600 ejemplares en 1938. Los editores fueron miembros de la logia “Fiat Lux” de San Juan y Martínez.

Vuelve a reimprimirse ese texto a nivel nacional, en la revista Arquitectura, Órgano Oficial del Colegio Nacional de Arquitectos, en los años de 1939. Los tabaqueros tuvieron igual idea ese mismo año. La revista Habano da a conocer tan poético texto.

Las fronteras cubanas son superadas por dicha obra, publicada en tres idiomas, inglés, portugués y español, se da a conocer en ese propio año, en el Boletín de la Unión Panamericana, impreso en Washington.

Otros dos medios de comunicación decidieron dar a conocer la obra en el período que se analiza. La revista Geográfica Española, editada en San Sebastián y la estación de radio de Sckenectady en Nueva York, que lo radió en 1939 en los idiomas inglés y español.

Una iniciativa de los alumnos de la Escuela Normal de Pinar del Río sorprende: reprodujeron en mimeógrafo el texto del profesor, en folleto. Con ello buscaban regalarlo a los estudiantes homólogos de La Habana que visitaron en 1939 el Valle de Viñales, con el objetivo de conocerlo.

Entre 1940-1941 el profesor Dr. Miguel A. Fleites, profesor de recursos económicos de Cuba y decano de la Escuela de Ciencias Comerciales de la Universidad de La Habana, presentó dicho texto en el cuaderno de clases de ese curso escolar. En él expresó: “Este trabajo ha sido reproducido como testimonio de admiración a su autor”. 

Las autoridades viñaleras decidieron el 3 de agosto de 1941, a las nueve de la mañana, develar el busto de Domingo Ramos, nombrado como “El mejor pintor del Valle de Viñales”; ubicado en el Mirador de Leones, sobre la loma de Los Jazmines.

En ese sitio el Club de Leones acostumbraba a reunirse y realizar sus festejos. De ahí que se erigiera el primer mirador en cuya placa fundacional se inscribió: “Construido por el Club de los Leones de Pinar del Río para comodidad de los admiradores del Valle de Viñales”.

El busto de Domingo Ramos fue el precedente del que más tarde se pondría a su lado, el busto de Pedro García Valdés, realizado por Fausto Ramos, director de la Escuela de Artes Plásticas de Pinar del Río.

En 1942, en el marco de la XXI Conferencia Anual del Distrito Rotario No. 25, celebrada en Pinar del Río, durante los días 17, 18 y 19 de abril, lo reprodujo en un folleto de seiscientos ejemplares, repartidos a los asistentes al cónclave.

Durante las jornadas del Cuarto Congreso Nacional de Historia en Santiago de Cuba, del 8 al 11 de octubre de 1945, el alcalde de la ciudad de Pinar del Río Francisco Sánchez González, remitió una edición del folleto que recogía el poema, “El Valle de Viñales” a los miembros de dicho encuentro.

Concluida la segunda guerra mundial, retorna a Pinar del Río, el 9 de noviembre de 1945 el combatiente pinareño, Francisco García Fernández. Miembro de las tropas que desarrollaron la gran marcha victoriosa sobre Berlín. Integrante de los ejércitos que habían llegado hasta el Reichstag el día de su caída.

Pedro García Valdés pronuncia el discurso de homenaje al ser recibido en la escuela del Sagrado Corazón. El doctor, cirujano dental, Humberto Rodríguez del Haya le dedica unos versos y el entonces alumno de quinto grado, el doctor Rafael García Portela, lee una composición redactada por él para este acontecimiento.

El Consejo Provincial de Alcaldes decide el 8 de abril de 1946 otorgarle el título honorífico “Mejor Cantor del Valle de Viñales”, por el trabajo literario conocido, tanto en Cuba como en el extranjero, y “por ser un pinareño que honra y prestigia a su provincia, como educador, escritor y arqueólogo”. Ese acuerdo se hazo constar en pergamino entregado en acto público y solemne.

Juan Miguel Vara Martínez, presidente de Acción Popular de Viñales y su secretario, Ovidio Gener Padrón, el 10 de enero de 1948, presidieron la reunión donde los miembros de dicha organización civil, aprobaron financiar 3000 ejemplares del folleto El Valle de Viñales.

El objetivo fue repartirlo en las escuelas del Distrito Escolar de Viñales, como lectura complementaria de los alumnos de quinto y sexto grado y además fuese regalado a los 126 alcaldes de Cuba.

El Anuario del periódico El País, 1949, presentó en la portada vista del Valle de Viñales que era el cuadro famoso de Domingo Ramos y reprodujo doce párrafos del trabajo de Pedro García Valdés, al cual califica de joya literaria y emocionado poema en prosa.

En acta de la alcaldía municipal de Viñales, el 21 de abril de 1951, propone una moción para que sea sometida a discusión en el Consejo Provincial de Alcaldes la confección de un busto en bronce de Pedro García Valdés y sea colocado en el Mirador de Leones, en la loma de Los Jazmines; porque era:

[…] El ilustre vueltabajero […], notable publicista, pedagogo, de bien ganada fama como maestro, como Inspector Escolar, como Superintendente Provincial de Escuelas, como Primer Director y Organizador de la Escuela Normal de Maestros de Pinar del Río, y como destacado profesor de ese Centro docente en el grupo de Geografía, Historia y Moral Cívica, arqueólogo entusiasta, ameno conferencista y orador elocuente.

El 30 de junio de 1951 el Consejo Provincial de Alcaldes, en Sesión Extraordinaria aprobó la moción del alcalde municipal de Viñales, Juan Miguel Vara Martínez propone erigir un busto en bronce de Pedro García Valdés, y ubicarlo en el mirador natural del valle.

Una idea expresada entonces aún hoy, no se ha cumplido. Colocar el busto de Carlos de la Torre y Huerta, como El descubridor científico del Valle.

En 1951 Pedro García Valdés era profesor titular por oposición de la cátedra de Geografía Patria, Historia Nacional y Moral y Cívica; para entonces ya era reconocido como historiador, arqueólogo, pedagogo, orador y profesor.

En el mirador que les sirvió de inspiración se colocó el busto frente al de Domingo Ramos, con lo que se rinde homenaje a los dos artistas que tanto amaron el valle.

Estos bustos fueron retirados al triunfo de la Revolución y uno de ellos, el de Domingo Ramos, fue restituido en los años de 1990. Pero en el lugar menos indicado, para que cumpla un función educativa y turística.

Por otro lado, nunca más se ha logrado colocar el busto de Pedro García Valdés, a pesar de todas las gestiones hechas por el Instituto Superior Pedagógico Rafael María de Mendive, quien custodia en la actualidad dicho busto.

Aquellos quienes no otorgan a la poesía el resorte como generador de pensamiento y de paradigmas para el pueblo, aquí tienen su propia antítesis, tema expresado por Lorenzo Suárez en la presentación del libro: “Sonetos, malaras y otros cantos al Valle de Viñales, Cuba”, antología poética por él compilada en el 2010. Regalo excepcional y la mejor forma lírica existente, de conocer la naturaleza cubana:

Una vez más la naturaleza es motivo de evocación espiritual a través de las imágenes, de la música y la poesía y muy especialmente de los cantores que vuelven sus ojos y sus corazones a la invitación creadora de un valle que por su grandiosidad y belleza constituye un paraíso para los vueltabajeros y un punto de convergencia de todos los turistas que sueñan con deleitarse ante las reliquias de su mágico entorno.

A esta idea, se pudiera agregar: Los cantores pueden provocar, desde lo más profundo de su pensamiento, la generación de multitudes de hombres buenos y útiles. Quienes desde las trincheras de las ideas y la acción defienda la tierra donde deben vivir los hijos del presente y del mañana.

No existirá un día después, si no se apuntala el hoy. La cultura es arma de combate. Ella brinda la oportunidad de soñar con ese mundo mejor, sin esperar al siglo XXII. Es necesario construirlo desde la actualidad, aunque se haya descubierto la, “muy poca edad del mundo”.

No es posible esperar a madurar. De ahí la importancia de restituir la historia, porque fueron los comienzos. Inicios que marcaron caminos por los cuales los hombres se echaron andar. Tras ellos llegamos nosotros y vendrán quienes nos siguen.

Si hemos detectado que la historia ha sido escindida, entonces debemos luchar por restituirla. Quizás, el no hacerlo impida que llegue la ancianidad. Para ello es necesario una dosis elevada de sensibilidad y luz.

Los dos ilustres descubridores del Valle de Viñales: Domingo Ramos con sus pinceles y lienzos. Carlos de la Torre con sus ammonites y estudio de los moluscos, acompañan a Pedro García Valdés. El Maestro y El Poeta.  

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