POR LA RUTA DE LOS COLONIZADORES

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Terminado el bojeo a Cuba hecho por Sebastián de Ocampo, cientos de arriesgados navegantes les sucedieron, durante todo el siglo XVI. Intrépidos marinos con diversos objetivos: la conquista del resto de América, cabotaje de personas o mercancías; corsarios y piratas, militares y el contrabando, muchos pasaron, recalaron, guarnecieron, naufragaron por el Cabo de San Antonio o por las aguas que rodean la Península de Guanahacabibes.

El padre Bartolomé de Las Casas recoge en su obra, “Historia de las indias occidentales, entre 1492 hasta 1552”, la orden de Diego Velázquez: De allí (Puerto de Jagua, Casilda, Trinidad,), envió Diego Velázquez a Pánfilo de Narváez a pacificar, como ellos dicen, la provincia ultima, que está al cabo más occidental de aquella isla, que los indios llamaban de Haniguanica.

Por ello entre los meses de octubre y de noviembre de 1514, Pánfilo de Narváez, Intrépido militar y fiel a Diego Velázquez, sojuzgará a los aborígenes de Guanahacabibes. Declara por escrito, concluida la conquista de la Isla y con ello, el plan de ocupación territorial del país.

Al parecer Narváez tocó tierra en Cayos de la Leña, pero por la descripción del padre de Las Casas, escrito años después, los conquistadores debieron llegar a un punto o varios de la Península de Guanahacabibes, por un punto desconocido hasta el momento. Convirtiéndose este en el primer hecho documentado de haber tocado tierra en algún punto de Vueltabajo.

Todo indica que Narváez, en el retorno a Trinidad, debió navegar por la costa sur de Cuba, este pudo ser el momento del descubrimiento por las huestes velazqueñas de la desembocadura del río Cuyaguateje.

La existencia de dos cacicazgos o provincias indias en la porción occidental-meridional del occidente cubano, lo conocía desde entonces Diego Velázquez. Concluida la conquista del territorio en 1514, informó en carta al Rey que, al cabo de la Isla, a la banda del poniente, se encuentran:

[…] dos provincias de indios, que en el cabo desta isla, a la vanda del Poniente están, que la una se llama Guaniguanico e la otra Guanahatabibes, que son los postreros indios dellas; y que la vivienda de estos guanahatabibes es á manera de salvajes, porque no tienen casas ni asientos, ni pueblos, ni labranzas, ni comen otra cosa sino las carnes que toman por los montes y tortugas y pescado.

Esto es un punto importante en la disputa intelectual entre el pedagogo Pedro García Valdés con el tercer descubridor de Cuba, Fernando Ortiz, acerca de la presencia de Tainos en el occidente de Cuba. Cesar García del Pino, historiador, arqueólogo, espeleólogo durante la década del 40 y el 50 del siglo XX, escribió:

Como bien expresa la descripción que hace el Adelantado de los Guanahatabibes, lleva implícita la afirmación de que los habitantes de Guaniguanico poseen todo aquello de que los otros carecen y esto se confirma cuando, al narrar el precipitado viaje de García Mexía, dice que los náufragos (se refiere al barco que naufragó al norte de Vueltabajo cerca de Guane):

[…] llegaron á la punta de una provincia, que se dice Guaniguanico, y se fueron a casa de un cacique, que no sabe cómo se llama, y los recibió bien, y por su rescate les dio de comer; y después se fueron a otro pueblo, donde robaron á algunos dellos y los quisieron matar; y de allí se fueron a la provincia de la Habana.

[…] Partimos de aquí y llegados a Guaniguanico, nos tomó otra tormenta, que estuvimos a tiempo de perdernos. A cabo de Corrientes tuvimos otra, donde estuvimos tres días; pasados éstos, doblamos el cabo de Sant Antón, y anduvimos con tiempo contrario hasta llegar a doce leguas de la Habana; y estando otro día para entrar en ella […].

Esta hacienda alcanza diferentes puntos de la desembocadura del Cuyaguateje y cumplió su función durante años, más de los considerados hasta la actualidad: aquí se puede establecer un límite de la segunda etapa de ocupación del espacio de dicha cuenca entre 1514 y al menos hasta 1528, cuando fue visitada por Pánfilo de Narváez.

De esta forma seguimos tras la ruta de los colonizadores.

Luego los indios de Guaniguanico tenían pueblos de caciques, lo que indica que deben de haber pertenecido al mismo grupo cultural que los demás habitantes de Cuba y que los únicos distintos –en el momento de la conquista– eran los selváticos guanahatabibes, que vivían refugiados en la aún hoy intrincada Península que lleva su nombre.

En los primeros días del año 1519, al barco del capitán Francisco de Morla, una de las naves de Hernán Cortés, había perdido el timón durante un mal tiempo en su tránsito hacia la Conquista de México, por ello fue enviado a la hacienda Guaniguanico para repararlo, reabastecerse y completar la plantilla del barco, en espera de órdenes, desde La Habana meridional, para integrarse a la conquista planificada, esta nave parte de dicha hacienda el 10 de febrero de 1519.

La enajenación de estas tierras durante siglos, declarada por otros estudiosos es una idea apresurada, estos datos demuestran cómo desde el principio de la Colonización de Cuba, este territorio era interés de las autoridades españolas.

Bernal Díaz del Castillo en su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, 1963, narro ese hecho como la más importante de las expediciones organizada por Velázquez, para la conquista del continente, Los marinos de Cortés visitaron: “[…] un pueblo que allí estaba de indios, adonde hacían cazabe y tenían muchos puercos, para que cargase el navío con tocinos, porque aquella estancia era del gobernador Diego Velázquez”.

En noviembre de 1519 recibe Diego Velázquez una carta de su apoderado, Juan de Rojas, radicado en La Habana del sur, explicándole haber recibido noticias de su socio en los negocios, Francisco Montejo, el cual en una carabela había hecho escala en su hacienda de Marien, camino para España, cargado de riquezas enviadas por Cortés para su Majestad.

El 17 de ese mes y año Velázquez le dirige una misiva al Rey, recogida por Manuel Pérez Beato:

Yo quisiera ir a las tierras nuevas, pero mandaré a Pánfilo de Narváez. Parto hoy día de la fecha del pueblo de Santiago a la villa de la Trinidad e a San Cristóbal de la Habana e Guaniguanico, donde con toda brevedad pienso despacharle e despachado volveré por la tierra dentro viendo e visitando todas las villas e pueblos desta isla a los caciques e indios della, e a saber cómo son tratados.

El 18 de marzo de 1520 Pánfilo de Narváez parte de la hacienda de Guaniguanico para México, al frente de una expedición de dieciocho embarcaciones, ochenta caballos, escopeteros, 720 infantes, 120 ballesteros, 1 000 aborígenes, 12 cañones, todo ello con la intención de someter al rebelde Hernán Cortés; convertida en la mayor expedición preparada por Velázquez en la hacienda Guaniguanico, durante más de seis meses hizo vida en espera de zarpar rumbo a México.

A partir de este momento se intensifica el paso cerca del Cabo de San Antonio, el extremo occidental de Cuba se convierte en un punto de referencia de la navegación marina, tanto para la Conquista de América, como para el traslado de las riquezas hacia La Habana.

Pánfilo de Narváez volvió a pasar el día 19 de febrero de 1528 por la hacienda Guaniguanico, buscó refugio ante una tormenta local del sur, luego de su sufrido navegar por la costa de Cuba, en su expedición en la conquista de la Florida.

Otro punto de la región de Vueltabajo tocada por esta expedición fue Cabo Corrientes, en su bahía se refugió tres días de otro huracán, al parecer entre el 23-24 del propio mes, dichos expedicionarios doblaron Cabo de San Antonio, recorrieron la costa norte hasta unos 40 km del puerto de la Habana, para girar hacia la Florida, a la cual arribaron el 11 de abril del propio año:

[…] Partimos de aquí y llegados a Guaniguanico, nos tomó otra tormenta, que estuvimos a tiempo de perdernos. A cabo de Corrientes tuvimos otra, donde estuvimos tres días; pasados éstos, doblamos el cabo de Sant Antón, y anduvimos con tiempo contrario hasta llegar a doce leguas de la Habana; y estando otro día para entrar en ella […].

Esta hacienda alcanza diferentes puntos de la desembocadura del Cuyaguateje y cumplió su función durante años, más de los considerados hasta la actualidad: aquí se puede establecer un límite de la segunda etapa de ocupación del espacio de dicha cuenca entre 1514 y al menos hasta 1528, cuando fue visitada por Pánfilo de Narváez.

De esta forma seguimos tras la ruta de los colonizadores.

Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba