TERREMOTO. RECORDAR ES DE SABIOS

El 22 de enero de 1880 cundió el pánico en los poblados y caseríos de la región oriental de la Vueltabajo. Una sensación rara despertó a una población que no estaba acostumbrada a sentir la tierra en movimiento.

En los días siguientes, la noticia recorrió toda la Isla y los Estados Unidos, los diarios daban a conocer que entre la localidad de Candelaria y San Cristóbal un terremoto había sembrado el pavor en la población local.

La imprenta “La Voz de Cuba”, en La Habana, imprimió, las memorias del viaje realizado a Vueltabajo por los hechos narrados. Este recorrido fue hecho por el reverendo Benito Viñes, director del Observatorio del Real Colegio de Belén, en compañía del ingeniero Pedro Salteraín, inspector de minas de la Isla de Cuba.

Esta publicación salió a la luz, bajo el título de “Excursión a Vuelta Abajo”. No debe confundirse con la escrita por Cirilo Villaverde, a finales de la primera mitad del siglo XIX. El folleto se refería a los sucesos ocurridos en esa región, como consecuencia del terremoto del 22 de enero de 1880.

A 140 años de aquel suceso, la memoria de los pobladores de Vueltabajo ha olvidado a aquellos horrores. Pero quedaron recuerdos en fotos y noticias, en especial en ese folleto.

Dicho escrito fue reproducido diez años atrás, por la editorial Loynaz de Pinar del Río. Texto preparado con una introducción y anotaciones de los escritores Jorge Freddy Ramírez Pérez, Jorge Macle Cruz y Pedro Luis Hernández Pérez.

Los hechos ocurrieron sobre la falla tectónica Pinar. División que existe entre la Cordillera de Guaniguanico y la Llanura Sur de Pinar del Río y Artemisa. Para entonces, ya era esa región la mayor población y desarrollo económico y social de Vueltabajo.

Artemisa pesar del tiempo transcurrido es posible que el sur de dicha falla puede ser víctima de otra sacudida como aquella de 1880. Los científicos cubanos consideran que dicha falla, aún está sismo activa. Por lo que es posible la ocurrencia de otro terremoto de magnitudes hoy incalculables.

Si de algo saben los vueltabajeros es de enfrentamientos a los huracanes. En el propio mes de enero de 2018, un fuerte sismo ocurrió en el Mar Caribe occidental entre Honduras y la Isla Caimán Grande.

A más de 900 km de la ciudad de Pinar del Río, los edificios de dicha ciudad sintieron el estremecimiento del lejano temblor. La inmensa mayoría de los citadinos no sabían que hacer.

Muchos permanecieron dentro de sus hogares incluyendo los de los edificios 12 plantas. Algunos vecinos descendieron las escaleras y se quedaron cercanos a los edificios.

Todo ello indica que muy pocos obraron con rapidez e inteligencia y fueron cautelosos ante el hecho.

Por suerte, el sismo no había sido ni en la falla Pinar, ni en la falla meridional de la llanura vueltabajera, porque seguramente las pérdidas materiales y de vidas hubiesen sido cuantiosas.

Hoy más que nunca es necesario que se divulgue y llegue a todos los ciudadanos vueltabajeros las indicaciones para casos de cataclismos por terremotos.

Debe estudiarse con mayor detalle los posibles escenarios. Es hora de prepararnos para evitar las mayores pérdidas posibles de vidas humanas y materiales. Porque ante un Terremoto. Recordar es de sabios.