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TSUNAMIS EN EL SUR DE GUANAHACABIBES

Caminar a lo largo de farallones

Durante años quise caminar a lo largo de los farallones meridionales de Guanahacabibes. Se me hacía esquivo por las dificultades para llegar a lugares tan recónditos de la geografía. Al final, el entusiasmo colectivo y la colaboración de los campesinos y las autoridades locales, hicieron el milagro.

Lejos estaba de pensar que un camino costero, que aparece en el mapa 1:50 000 y tiene marcadas las huellas de tractores, carretones de bueyes y de caballos y algún que otro jeep Waz. Luego entendí es la ruta de patrullaje de las tropas guardafronteras que cuidan las fronteras costeras de esta localidad.

Este es el farallón más largo de Cabo Corrientes con 32 km. Al comienzo, el acantilado se interrumpe, destruido por la abrasión marina. Sólo quedan en pie dos grandes peñones calizos. Restos del primitivo acantilado debido a este fenómeno es el nombre de Los Troncones.

De los Troncones a punta Fraile

Sobre los acantilados se pueden observar dunas de unos cuatro metros de altura. Situadas a cincuenta metros del litoral en forma de media luna. Morfologías características de esos accidentes originados por el viento.

Uno de estos peñones llamado los Troncones, es un saliente de seboruco costero. En su extremo meridional tiene cuatro metros que está a 1.50 m del mar. Este peñón, está a 5.50 m de altura.

La sección de punta Fraile es un farallón con pequeñas dunas de arena. En la zona baten olas se alcanza hasta menos catorce metros de profundidad. El canto del veril a sólo trescientos metros de la costa, alcanzan profundidades de menos trescientos veintiocho metros.

El lugar donde rompen las olas, existe una cueva del tipo marina y sale al exterior en potentes chorros, creando un sonido de escape conocido por los habitantes de la zona como El Bufadero. El techo de la grieta por la que penetran la fuerza del mar se ha desplomado, originando una diaclasa, muy angosta, activándose cuando el mar presenta grandes oleajes.

Costa abrasiva-acumulativa, su perfil es redondeado y sobresale poco de la costa, con acumulaciones de arenas sobre la misma, donde rompe continuamente el oleaje. Posterior a la costa meridional se observa un acantilado de baja altura, casi desprovisto de vegetación.

¿Maremotos por ciclones o terremotos?

Sobre ese farallón existe un tramo del litoral, donde la gran cantidad de huracanolitos dan la idea de que, en algún momento, como resultado de un sismo cercano, un maremoto arrojó gran volumen de rocas del fondo marino sobre la explanada del primer farallón, distribuidos anárquicamente. Otra tesis, tendría que ver con el paso reiterado de huracanes que han pasado por el extremo oeste de Cuba.

En Cuba no hay reportes notificados de daños asociados a maremotos. La fuente sísmica más probable del Caribe occidental, son las fallas que delimitan el sur oriental donde se ubica la fosa Bartlett-Caimán.

El movimiento lateral izquierdo de esa falla no facilita la formación de terremotos que generen tsunamis. Sin embargo, Cuba ha sido afectada por los famosos maremotos que hoy aterran las islas y continentes con costas en el Pacífico.

Las evidencias geológicas estudiadas a lo largo del territorio nacional, demuestran a través de modelos matemáticos y corrimientos de niveles de trenes de olas pronosticadas a diferentes alturas y las fuerzas que desplazan en su búsqueda de las costas cubanas. Ello demuestra teóricamente los actuales depósitos de huracanolitos existentes.

Estas evidencias líticas de toneladas de peso, de varios metros cúbicos lanzados a más de 50 metros de las costas meridionales de la Isla de la Juventud, la ciénaga de Zapata, Trinidad, los cayos del sur de Camagüey, y casi todo el sur de Oriente.

Incluye también las costas de Guanahacabibes. En estos entornos se han observado enormes ejemplares de rocas de caliza coralina. Incluso bloques de hasta de 20 metros cúbicos.

Solo olas de gran poder de impacto contra las barreras coralinas de hasta 5 m de altura, pueden realizar dichas transportaciones. Sin embargo, como no existen registros históricos de sismos-tsunamis existe las dudas si esos bloques fueron transportados por efectos de terremotos o de huracanes que pasan sobre las regiones mencionadas.

Lo cierto hoy es que la existencia de esos bloques desprendidos de las barreras coralinas o arrastrados por las fuerzas cinéticas del mar ha sido demostrado. Ello al igual que las replicas de terremotos o la ocurrencia de huracanes, es un peligro permanente para las costas de Cuba. De esta forma, Guanahacabibes sigue revelando sus más escondidos secretos.

De Cuba Pasaje a la Naturaleza. Guanahacabibes L

Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba
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