UN NAUFRAGIO EN LA PUNTA DEL HOLANDÉS

Fotos: Sandy León de Armas
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Un mercante holandés naufragó el 31 de mayo de 1698, en la agreste zona de Punta del Holandés. Allí las corrientes se cruzan y el oleaje no cesa, yacen anclas y cañones, resguardados en un entorno muy natural.

Es un pecio muy antiguo, enclavado en una dinámica marítima, que al parecer no permitió que el maderamen se conservara, o quizás nunca estuvo en el sitio. En el fondo no hay arena, solo corales, que forman un arrecife, adornado de abanicos de mar que danzan al compás de las olas.

La fauna de peces y artrópodos es variada y abundante. Esta vida marina no solo cubre el fondo, también crece sobre las 4 anclas y los 18 cañones localizados en el área.

Fotos: Sandy León de Armas

En documentos históricos de la época del siniestro, quedaron recogidos los datos de su cargamento: azúcar, madera (Palo de Campeche) y cueros y la noticia de que naufragó entre Cabo Corrientes y San Antonio.

Zarpó desde Curazao, con destino a Ámsterdam, gobernado por su propietario y capitán William Sievers, el contramaestre Hendrich Klasen, el piloto Jan Klinckart y 37 tripulantes.

Se conoce que en tiempos del siniestro se rescató una campana y 26 rosarios, cacao, balas de hierro, una olla de cobre, ropa, 11 416 pesos en plata y 334 Castellanos en oro, que se subastaron en La Habana.

Varios siglos después, arqueólogos de la empresa Carisub descubrieron algunas anclas, parte del lastre que brindaba equilibrio al mercante y algunos de los 20 cañones que atestiguaba el documento histórico.

Las condiciones de trabajo en este sitio son difíciles y arriesgadas, por la dinámica y el oleaje que se mantienen durante todo el año, que rompe justo en la base del farallón que resguarda tan bello y peligroso espacio.

Fotos: Sandy León de Armas

Años más tarde, otro osado grupo de arqueólogos, dedicó esfuerzos a ubicar, medir y dibujar 4 anclas y 15 cañones relocalizados. Ubicaron un punto cero en el conglomerado de lastre, para elaborar un mapa con la ubicación exacta de cada una de las piezas. 

La profundidad del área no excede los 3 metros, lo que hace más difícil la estadía de los buzos y arqueólogos y por ende dificulta el trabajo.

Pero una vez más y como parte de un nuevo proyecto de localización y estudio de pecios holandeses se organizó un equipo multidisciplinario, en representación de la Comisión Nacional de Monumentos y la empresa Sermar S.A, para la exploración y filmación del pecio de Punta del holandés. La idea fue terminar las exploraciones precedentes, mediante la localización, cartografía, estudio in situ, documentación y reconstrucción virtual.

A pesar de las difíciles condiciones del sitio, se cumplió el objetivo de la campaña. El equipo localizó 3 cañones más, sumando 18 de los 20 recogidos en el documento. La fuerte corriente, el acceso por un inclinado farallón, el trabajo de buceo realizado desde tierra, la constante rompiente, el afilado lapiez o diente de perro, la poca profundidad, el constante arceo, junto al fuerte oleaje que sacude incesante en el tramo de los primeros 10 metros de desplazamiento, dificultaron muchísimo en trabajo.

Fotos: Sandy León de Armas

Se editó después un video que formó parte durante algunos meses de una exposición en las salas del castillo de La Real fuerza, como parte de la colección de piezas extraídas de barcos holandeses naufragados en aguas cubanas, uno de ellos en la zona de Zorrita La Tabla también en el occidente cubano.

Las costas cubanas reservan aún muchos sitios arqueológicos inexplorados, algunos cercanos en distancia y profundidad, otros bien escondidos en las aguas más azules y lejanas, pero todos son parte del patrimonio sumergido de la nación.    

Yamile Luguera

Yamile Luguera

Especialista del Centro de Investigaciones Marinas (CIM) | Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba