UN SOÑADO ATREVIMIENTO

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Pedro Luis Hernández Pérez

Pedro Luis Hernández Pérez

Miembro Ordinario de la Sociedad Espeleológica de Cuba

Poza Redonda

Luego de dejar atrás al poblado de La Bajada, se arriba a la carretera que conduce a la entrada a la vereda de El Veral. Antes, próximo a la costa, se encuentra poza Redonda. Esta debe su nombre a la existencia de una claraboya circular de 12 m de diámetro.

Esta se abre por la conjugación de varios factores o procesos de erosión, disolución, abrasión, la acción de las aguas vadosas (de lluvia), las salpicaduras del agua salada y otras incidencias de tipo mecánico.

Todo ello contribuye al fracturamiento y desplomes de bloques de la sección superior, que yacen en el fondo de la poza.

Tiene una galería que desemboca directamente en el mar, pasa bajo este tragaluz y 13 m después se besan sus aguas. Posee hacia su interior un desarrollo de 58 m, cubiertos de agua. Conducto sin formaciones secundarias.

Al final se estrecha en una grieta que no permite el paso. Su perfil ovalado es el resultado del ensanchamiento de esta fractura. El caudal incidió sobre las paredes y el lecho rocoso.

El agua está limpia, a una temperatura agradable (21-23 oC) que invita al baño. En estas desembocaduras abundan peces de vistosos colores y diferentes tamaños, pertenecientes al arrecife de coral. Entre ellos abundan peces de vistosos colores de diferente tamaño: isabelitas, sábalos, carajuelos, rabirrubias

Por la disposición en la estructura costera local es una fase más joven de estos ríos subterráneos que desembocan al mar. Por ello a diferencia de la poza de Juan Claro es más difícil un mayor desarrollo de galerías que dejen pasar a los humanos.

Sin embargo, el proceso de desarrollo debe ser el mismo, pero con muy pocas posibilidades de una posible conexión para el buceo.

Intento de clasificación

Visto así desde la geomorfología, quizá sea arriesgado establecer etapas de desarrollo temporal. A riesgo de errar me atrevo a establecer una tesis temporal, sobre el desarrollo geomorfológico de estos ríos subterráneos que forma cavidades de diferentes niveles de desarrollo y, desembocan en el mar o dentro del mar, en esta localidad.

Por no ser el objetivo de este texto, (lo ampliaré en el libro en realización), no estableceré un ciclo completo metodológico. Me restringiré a esbozar las diferencias en desarrollo temporal que se puede observar, en los cuatros ríos subterráneos, descritos hasta aquí:

Primera etapa. Desembocadura en el mar desde una grieta sin desarrollo espeleológico ejemplos: manantiales u ojos de agua dulce, de Gutiérrez y de Aguas Muertas.

Segunda etapa. Desembocadura costera con ligero desarrollo espeleológico del conducto (ligero ensanchamiento), pero sin romper las características esenciales de la grieta, ejemplo: El Riíto.

Tercera etapa. Desembocadura costera con un mayor ensanchamiento del conducto en la zona de mezclas de aguas, pero sin desarrollo de galerías al interior; posibilidad de origen posterior a la última etapa interglaciar, ejemplo: Poza Redonda.

Cuarta etapa: Desembocadura costera con desarrollo pleno de una cavidad subterránea, con formaciones segundarias sumergidas hoy y mayor desarrollo del conducto o grieta, posiblemente anterior al período interglaciar, ejemplo: Poza Juan Claro.

Así estábamos listos para entrar a la Reserva Natural de El Veral. Pero antes hemos hecho un ejercicio de pensamiento perspectivo teórico, que cumple con un soñado atrevimiento.

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